Héctor Guerrero

LOS TOCABLES
Alito puede seguir pretendiendo que toda investigación es una conspiración. La nueva solicitud existe. Las carpetas existen. La Sección Instructora las tiene. Y el procedimiento no ha sido resuelto. 


Si el regulador puede proteger a una audiencia frente a un medio, también debe quedar jurídicamente impedido de proteger al poder frente a un medio incómodo. De eso debería tratar realmente la consulta.


Antes quien hacía trampa procuraba ocultarla porque sabía que era moralmente reprobable. Resulta preocupante que hoy la deshonestidad dejó de provocar vergüenza para convertirse en un acto digno de presumirse.


Apagados los reflectores internacionales, México sigue enfrentando el mismo desafío institucional: convencer a los ciudadanos de que la ley no distingue colores partidistas, amistades políticas ni conveniencias coyunturales.


Cada conferencia donde la Presidencia sale a respaldar a Marina del Pilar fortalece la sospecha de que existe una decisión política de proteger determinadas piezas del tablero a cualquier costo.


Ken Salazar representa para México una explicación accesible. Para Trump representa una herencia demócrata. Para ambos lados de la frontera funciona como un personaje ideal para absorber culpas.


El “Sí se puede” acompañó por décadas a una afición que soñaba con derribar un muro. El “¿Y si sí?” pertenece a una generación que ha comenzado a ver grietas en ese muro.


Cuando la política sustituye el análisis por el espectáculo emocional, el debate público se empobrece y las soluciones se vuelven cada vez más superficiales.


México comienza a ser observado por Estados Unidos menos como un socio comercial y más como un desafío de seguridad. Ese cambio conceptual es enorme. Y sus implicaciones pueden ser todavía mayores.


Mientras las estadísticas presumen crecimiento, millones de aficionados siguen observando desde la distancia que impone el precio de una entrada.


Contenido reciente