El problema lo tenemos los ciudadanos que nos convertimos en rehenes de los polÃticos que buscan alcanzar sus objetivos particulares y no necesariamente trabajar en favor nuestro.
Las marcas que aprenden de sus propios datos evolucionan más rápido que su competencia. No se limitan a comunicar ni a seguir tendencias pasajeras, sino que construyen experiencias con sentido.
Los discursos suenan muy bonitos cuando se pronuncian, por desgracia, el gobierno requiere en ocasiones de optar por el mal menor, no por lo que mejor suene en la teorÃa.
Hoy sonrÃo desde el corazón: con gratitud, resiliencia y ganas de iluminar cada espacio posible. Cada acto simbólico es una conquista; un recordatorio de que hay mucho por hacer.
Al no haber un comunicado conjunto, se dejó espacio para el cuestionamiento quisquilloso y para la discusión sobre los mensajes, en torno a, por lo menos, un tema: ¿fue entrega o captura?