Juan Palacios Dávila

APOTROPAICO
Morena ha cambiado las leyes y colonizado la mayoría de los contrapesos, para cuando el pueblo les pase factura no les quite el poder.


En México el fenómeno que se presenta en torno a López Obrador es muy similar a lo que sucede con el presidente norteamericano por lo que respecta a la lealtad que despierta entre sus seguidores.


Si los partidos son un vehículo para alcanzar el poder, no debería sorprender que un político cambie de partido cuando en él que milita dejó de ser un vehículo para avanzar a su objetivo, alcanzar el poder y ejercerlo.


La postura de Morena y sus aliados, no da para pensar en la posibilidad de que acepten una derrota, así sea parcial, en las elecciones legislativas del próximo año.


Al parecer hay quienes en Morena piensan que es el movimiento el que les debe a ellos y no ellos al movimiento, parecen no recordar que alguna vez no tuvieron acceso al poder que hoy detentan.


Los partidos políticos de la oposición saben muy bien donde están parados y su objetivo no es, al menos no por ahora, ganar las siguientes elecciones, sino uno más modesto: sobrevivir.


Lo crea o no la presidenta existen grupos internos de Morena que parecen no aprender de lo que sucedió a su antecesor, el partido del Sol Azteca.


La polarización es un mejor negocio político, pero tiene costos sociales muy altos que al final de cuentas, no son, casi nunca, los gobernantes quienes pagan la factura.


Si, como creen algunos, fue una farsa urdida en conjunto entre el ex y la actual presidenta para ver hasta dónde aguantaba la liga, la realidad es que están jugando con fuego frente a EUA.


Falta tiempo y pueden pasar muchas cosas, pero algunos ya ven a Andy como diputado, coordinador de los legisladores morenistas y después como candidato presidencial, defensor de nuestra soberanía.


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