Su culpa

Si voy y le digo a los expertos sobre el imperio español en África y Asia que en Hispanoamérica el imperio no era tan culpable como los súbditos del colonialismo, creo que se reirían a carcajadas.
16/06/2026

No se si estoy entendiendo mal porque no es mi área de especialización, pero algo que percibo lejanamente en la historiografía actual sobre el imperio español en Hispanoamérica, es una celebración liberal de la agencia de los sujetos colonizados.

Suena a que los principales culpables de la mala gestión de los virreinatos americanos fueron ellos mismos, porque la Corona Española estaba demasiado lejos y demasiado distraída en sus propios asuntos.

Eso creo haber entendido de un panel al que asistí en el congreso de LASA (Latin American Studies Association), cuya principal agenda era contrarrestar la leyenda negra.

Lo que me hace corto circuito de este discurso es lo desconectado que está de los estudios coloniales y postcoloniales en otras áreas geográficas.

Si yo voy y le digo a los expertos en esos temas de África y Asia que en Hispanoamérica el imperio español no era tan culpable como los súbditos del colonialismo, creo que se reirían a carcajadas.

¿Acaso el sujeto colonizado puede hacer las cosas bien cuando no es libre ni soberano y depende de unas autoridades metropolitanas completamente omisas, a las que sólo les interesaba extraer recursos de las colonias-reinos asociados, como sanguijuelas?

O como ese otro discurso que pone a los tlaxcaltecas al mismo nivel que los conquistadores españoles. ¿Qué onda con eso? Hay como un colapso del sentido común.

NATURALEZA

Hace unos días una cucaracha cayó en el bebedero que le pongo a los gatos ferales. La vi nadando tres días, luchando por su vida.

Al final me dio lástima y vacié el bebedero. No sé bien por qué lo hice, si cuando una cucaracha se mete a mi casa la mato con asco infinito.

Esto me hizo pensar si yo algún día salvaría la vida de un fascista.

A los fascistas los veo como cucarachas que no pueden escapar a su naturaleza asquerosa y no tienen redención posible, porque para convertirse en un fascista que celebra genocidios hay que estar bien muerto por dentro.

Pero yo, señoras y señores, tengo un problema similar: no puedo escapar a mi naturaleza compasiva.

Sé que si se desatase una guerra civil pelearía en el bando antifascisfa, pero tengo claro que sería en la parte logística y burocrática, porque si en combate yo le perdonara la vida a un fascista, él a cambio me mataría a sangre fría.



ADELA CEDILLO es Doctora en Historia de América Latina por la Universidad de Wisconsin-Madison Es licenciada en Historia y maestra en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Ha publicado artículos en revistas indexadas y de divulgación y capítulos en obras colectivas sobre la guerra sucia mexicana, las organizaciones armadas revolucionarias, los derechos humanos y la guerra contra las drogas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

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