Una prima cercana al miedo suele ser la desconfianza. Cuando en el miedo dejamos ver la angustia por un riesgo o da帽o real que puede concretarse, en la desconfianza estamos unos pocos escalones m谩s abajo atentos a que de un zarpazo nos quiten algo preciado. Si el pod贸logo trata por varias semanas una fascitis plantal sin resolver el dolor y de pronto sugiere infiltraci贸n u operar un molesto espol贸n, salta una mueca de suspicacia. Si el deportista promete un primer lugar, entra a correr la duda. Si el gobernante promete llevar seguridad a la colonia hay que levantar un muro de incredulidad. Se nos ha hecho una normalizaci贸n desconfiar. Aquello de 鈥渢e va mi palabra鈥 como sin贸nimo de confianza ya nadie se la cree, el 鈥渢e lo juro por mi madre鈥 se asemeja m谩s a mentira edulcorada. Por lo mismo se lo usa poco.
驴Qui茅n no desconf铆a del taco a mitad de precio? 驴Del pr茅stamo de dinero a tasa de inter茅s baja? En el periodismo usamos una frase: 鈥淒esconf铆a hasta de lo que te dice tu madre鈥. Ante lo que vemos y escuchamos a diario, y que no es nada confiable, parece que vamos a dar paso hacia ese estadio del primo cercano, llamado miedo. Y el peligro con el miedo est谩 en la par谩lisis y la incapacidad de actuar.
Un estudio global acaba de medir la desconfianza. Eso que todos experimentamos a diario est谩 all铆, aunque las consecuencias que trae aparejadas son las que hacen trastabillar cualquier intento de consuelo. Medida la desconfianza entre 37,500 personas de 28 pa铆ses (se incluye a M茅xico), 70% expresaron que no est谩n dispuestas a confiar en alguien con valores, experiencias o antecedentes distintos. Solo un tercio conf铆a en la mayor铆a de las personas y como consecuencia, campea el pesimismo: en ning煤n pa铆s la gente ve mejor铆as para el futuro m谩s all谩 del 23% de los casos.
El fen贸meno de la desconfianza, con 25 a帽os de antecedentes, que no lo hace nuevo, dice el trabajo de Edelman Trust Barometer, describe un fen贸meno preocupante: le llama 鈥渋nsularidad鈥 social y no es m谩s que el repliegue individual hacia el granito de arena del mundo donde nos movemos. Han surgido 鈥渆cosistemas cerrados鈥 sin di谩logo, ni debates y con rigidez cultural, es decir, que no salimos de pensamientos ni ideas ya formateadas. 鈥淥ptamos por la seguridad de lo familiar frente al riesgo percibido de la innovaci贸n. Preferimos el nacionalismo a la conexi贸n global. Elegimos el beneficio individual sobre el avance com煤n, el Yo sobre el Nosotros鈥, advierten los autores. Hay mayor inflexibilidad, intolerancia e incoherencias por acurrucarnos en ese espacio diminuto y confortable. Describen una 鈥渞esistencia al cambio鈥 donde por ejemplo ya no se quiere luchar contra las consecuencias del cambio clim谩tico porque priman los intereses econ贸micos. Se rechaza la innovaci贸n, el humor social cambia bruscamente o casi 42% prefiere cambiar de 谩rea de trabajo antes que compartir sus actividades laborales con quienes piensan distinto.
As铆 como a los m谩s j贸venes le generan desconfianza la inflaci贸n, la p茅rdida de empleos por la IA y la desinformaci贸n, al punto de pasar de la ira a la aceptaci贸n de que no se puede hacer nada, en el campo econ贸mico la falta de confianza impacta en las tasas de inter茅s que pagan los pa铆ses por sus deudas -caso Colombia y Argentina-. Punto y aparte, a帽adamos la reforma judicial y las reticencias a invertir que instal贸 entre los empresarios o las consecuencias de las extorsiones del crimen organizado para el comercio.
La ponzo帽a de la desconfianza viene de lejos. Ya en 2014 una encuesta levantada por el Gabinete de Comunicaci贸n Estrat茅gica (GCE) revelaba que en M茅xico 66.4% de los consultados no confiaba en la gente (71% mujeres) y 85.2% sent铆a que si no se cuidaban otros se aprovechar铆an de sus debilidades. Tambi茅n el INE, analizaba a principios de esta d茅cada que la desconfianza ciudadana en gobiernos y partidos pol铆ticos estaba dada por la corrupci贸n, el clientelismo y la discriminaci贸n.
鈥淟as normas pierden legitimidad, las instituciones se vac铆an de sentido, la cooperaci贸n social se encarece y el conflicto se vuelve permanente鈥, concluye el Edelman Trust Barometer. 鈥淵 en casos extremos, la tendencia a imponer salidas violentas鈥. Como ant铆doto podemos recurrir a la frase del pedagogo brasile帽o Paulo Freire, escrita en 1970: 鈥淣adie se salva solo, nadie salva a nadie, nos salvamos en comunidad鈥. El Papa Francisco la retom贸 en plena pandemia para popularizarla como 鈥渘adie se salva solo鈥. Construir confianza, si eso se pretende como salida, requiere de tiempo. Y si no, veamos lo que es su ant铆tesis, el mundo que los Trump quieren prescribirnos.
(La m煤sica pretende acompa帽ar la lectura)