A partir del 21 de octubre, los vehículos con placas de Coahuila que a circulamos por Nuevo León tendremos que acostumbramos a una nueva palabra: turistas.
El «Pase Turistico» será gratuito, se tramitará en línea y permitirá circular hasta 30 días naturales al año.
Después de ese período, quienes necesiten seguir entrando por razones laborales, académicas o de negocios deberán entrar al Registro Vehicular de Estancia Prolongada.
Podria parecer simplemente un trámite más.
El problema es que visto desde Saltillo, la palabra «Turista» empieza a quedarse corta, porque Monterrey no es para nosotros solamente una ciudad que visitamos. Es parte de nuestra vida cotidiana.
Hay saltillenses que estudian alla, otros que trabajan allá. Familias que van al médico, al aeropuerto, de compras o a un concierto.
Empresas que tienen clientes y proveedores de los dos lados de la carretera. Y también regiomontanos que trabajan, invierten, hacen negocios y pasan buena parte de su vida acá en Saltillo y Ramos Arizpe.
La carretera que nos separa es, al mismo tiempo, la que nos une. Por eso el Pase Turístico abre una conversación mucho más interesante que la de un simple registro vehicular.
¿Hasta dónde siguen teniendo sentido las fronteras administrativas cuando la realidad económica y social ya las rebasó?
Entiendo el argumento de Nuevo León: saber qué vehiculos circulan en su territorio puede contribuir al control vehicular y a la seguridad.
El propio Gobierno ha explicado que ese es el objetivo de la medida.
Pero también vale la pena mirar la realidad de quienes vivimos del otro lado de la línea estatal. Saltillo y Monterrey están cada vez más cerca, no solamente en kilometros.
Compartimos industria, empleo, universidades, servicios, aeropuerto, inversiones y familias.
Y quizá ese debería ser el punto de partida para diseñar cualquier política de movildad entre ambos estados. Porque una cosa es visitar Monterrey durante un fin de semana, y otra muy distinta es cruzar esa carretera todas las semanas porque tu trabajo, tu escuela, tu médico, tu empresa o parte de tu familia están allá.
Entre Coahuila y Nuevo León existe una frontera política. Para miles de personas que la cruzan constantemente hace mucho que dejó de existir en la vida cotidiana.
Tal vez no somos turistas.
Tal vez somos vecinos.