México entrará a 2027 con una combinación fiscal peligrosa: crecimiento económico limitado y deuda pública en ascenso. El Paquete Económico presentado por la SecretarÃa de Hacienda y Crédito Público (SHCP) confirma que el paÃs crecerá entre 2.0% y 2.5%, mientras su crecimiento potencial permanece estancado en 1.6%–2.1%, prácticamente igual al de los últimos diez años. En otras palabras, México crecerá cerca de su techo estructural, y ese techo es bajo debido a una productividad insuficiente.
La SHCP reconoce que el crecimiento dependerá casi por completo de las exportaciones hacia Estados Unidos. Más del 80% de las exportaciones mexicanas siguen dirigidas al mercado estadounidense, y las proyecciones de comercio, tipo de cambio y actividad industrial están ancladas al desempeño de esa economÃa. El nearshoring, pese al discurso oficial, no está elevando la recaudación ni la inversión pública: los ingresos tributarios proyectados para 2027 crecen de forma moderada y no muestran un salto atribuible a la relocalización manufacturera.
El problema central es que México no crece lo suficiente para estabilizar su deuda. El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) se mantendrá por encima de 50% del PIB, y la propia SHCP admite que la deuda seguirá aumentando en términos absolutos y relativos. Con un crecimiento de apenas 2%, el paÃs no genera la expansión económica necesaria para compensar el aumento del gasto y del costo financiero. En términos prácticos, no se anticipa un aumento significativo en consumo, inversión o creación de empresas que permita elevar la recaudación federal.
El costo financiero es, de hecho, el rubro más dinámico del presupuesto. El pago de intereses crece a tasas superiores al 10% anual, y ya supera el gasto en salud y educación. El costo financiero se ha convertido en el segundo gasto más grande del gobierno federal, solo detrás de pensiones y programas sociales. Esta tendencia revela una realidad incómoda: la deuda está desplazando al gasto productivo y reduciendo el margen fiscal para infraestructura, energÃa y seguridad, todos esenciales para elevar la inversión y el crecimiento.
A esto se suma la presión de Pemex, que mantiene una deuda financiera cercana a 100 mil millones de dólares y seguirá recibiendo apoyos fiscales en 2027. La petrolera continúa siendo el mayor riesgo para la calificación soberana del paÃs.
El Paquete Económico 2027 no solo proyecta un paÃs que crecerá poco. Proyecta un paÃs que, además, se endeudará más. La combinación de bajo crecimiento, déficit estructural, costo financiero creciente y presiones de Pemex configura un escenario fiscal que México no podrá sostener indefinidamente sin ajustes profundos.