Reto de la informalidad del empleo en M茅xico y Noreste

Jorge Alfredo Lera-Mej铆a

OPINI脫N ECON脫MICA Y FINANCIERA
La econom铆a logr贸 en 2025 absorber parte de la fuerza de trabajo, pero lo hizo desplazando trabajadores hacia esquemas sin contrato, sin derechos y sin protecci贸n social.
26/02/2026

En 2025, M茅xico vivi贸 una paradoja laboral: mientras el discurso oficial presumi贸 cifras hist贸ricas de empleo formal registradas ante el IMSS, la ENOE del Inegi y los an谩lisis independientes mostraron que la mayor parte de la nueva ocupaci贸n provino de la econom铆a informal.

El resultado fue un pa铆s con menos desempleados, pero con m谩s personas atrapadas en trabajos sin seguridad social ni prestaciones, y con una estructura productiva que descansa cada vez m谩s en la precariedad.

Tener empleo dej贸 de ser garant铆a de certidumbre.

De acuerdo con el IMSS, al 31 de diciembre de 2025 se registraron 22.5 millones de puestos de trabajo formales, el nivel m谩s alto para un cierre de a帽o desde que se tiene registro, con un crecimiento anual de 1.3% equivalente a cerca de 279 mil plazas adicionales.

Sin embargo, al mirar el mercado laboral desde la ENOE, el cuadro cambia: con corte a finales de 2025 se generaron cerca de 293 mil empleos netos, pero todos quedaron concentrados en la informalidad, mientras que el empleo formal se redujo en 195,513 puestos.

Es decir, la econom铆a logr贸 absorber parte de la fuerza de trabajo, pero lo hizo desplazando trabajadores hacia esquemas sin contrato, sin derechos y sin protecci贸n social.

El dato m谩s elocuente es la magnitud de la informalidad. En diciembre de 2025, el Inegi report贸 alrededor de 33 millones de personas en condiciones de informalidad laboral, lo que equivale a entre 54.6% y 55% de la poblaci贸n ocupada, el nivel m谩s alto para un cierre de a帽o reciente.

La poblaci贸n econ贸micamente activa alcanz贸 61.9 millones de personas y la ocupada 60.4 millones; de ellas, m谩s de la mitad lo hace al margen de la seguridad social.

En otras palabras, el pa铆s 鈥渞esolvi贸鈥 el problema del desempleo estad铆stico apoy谩ndose en la expansi贸n de ocupaciones informales, el subempleo y condiciones cr铆ticas de trabajo, que alcanzaron casi 4 de cada 10 trabajadores ocupados.

Este contraste entre r茅cord hist贸rico de empleos formales 鈥渃ontados鈥 por el IMSS y p茅rdida neta de empleo formal 鈥渕edida鈥 en la ENOE no es una cuesti贸n t茅cnica menor; revela una desconexi贸n entre la foto administrativa de las afiliaciones y la experiencia real de millones de trabajadores.

M谩s all谩 de la pol茅mica metodol贸gica, lo que importa es el mensaje de fondo: el pa铆s no est谩 generando suficientes plazas formales nuevas para absorber a quienes cada a帽o entran al mercado de trabajo, y lo que crece con m谩s fuerza es la econom铆a informal.

Esta din谩mica nacional tiene expresiones muy claras en el noreste, particularmente en Tamaulipas y Nuevo Le贸n. En Tamaulipas, los datos del Inegi muestran que en el segundo trimestre de 2025 la informalidad laboral alcanz贸 su nivel m谩s alto de los 煤ltimos cinco a帽os, con 767,116 personas trabajando sin prestaciones, alrededor de 46.4% de la poblaci贸n econ贸micamente activa del estado.

Solo en ese trimestre se incorporaron m谩s de 24 mil nuevos trabajadores informales y, en paralelo, las nuevas plazas formales registradas por el IMSS disminuyeron alrededor de 2% anual, evidenciando un desplazamiento hacia esquemas precarios.

En ciudades clave como Tampico y Reynosa, uno de cada tres empleos est谩 fuera de la formalidad, en un entorno donde la frontera, la log铆stica y los flujos migratorios presionan a煤n m谩s al mercado de trabajo.

Nuevo Le贸n, por su parte, aparece en las estad铆sticas nacionales como uno de los estados mejor posicionados en empleo y atracci贸n de inversiones, pero tambi茅n enfrenta el reto de contener y reducir su informalidad.

La ENOE del primer trimestre de 2025 reporta que, si bien el estado mantiene una alta tasa de ocupaci贸n, la informalidad laboral sigue afectando a cientos de miles de personas, con alrededor de 2.8 millones de ocupados y un volumen significativo de trabajadores fuera de la seguridad social, aun cuando la ocupaci贸n informal masculina se redujo en aproximadamente 59 mil personas respecto al a帽o previo.

En el contexto del nearshoring y la llegada de nuevas plantas, la pregunta de fondo es cu谩ntos de esos empleos ancla n en relaciones laborales formales y cu谩ntos se subcontratan o se 鈥渇lexibilizan鈥 hasta volverse informales en los hechos.

Visto desde el noreste, la combinaci贸n de p茅rdida o estancamiento del empleo formal y expansi贸n de la informalidad no es solo un tema de estad铆sticas; es un riesgo estrat茅gico para la regi贸n m谩s integrada a los corredores industriales, energ茅ticos y de comercio exterior del pa铆s.

All铆 donde el empleo formal retrocede o se debilita, la informalidad y las econom铆as paralelas ocupan el espacio, minando la productividad, la recaudaci贸n y la cohesi贸n social.

Si 2025 dej贸 una lecci贸n a M茅xico y al noreste 鈥攊ncluyendo Tamaulipas y Nuevo Le贸n鈥 es que compensar la p茅rdida de empleo formal con m谩s econom铆a informal no es una v铆a de desarrollo, sino una invitaci贸n a m谩s desigualdad, m谩s inseguridad y menor potencial de crecimiento en el mediano plazo.

SALIDA DE LA INFORMALIDAD EN CORTO PLAZO

Indagar una posible soluci贸n de corto plazo para recuperar un modelo que impulse crecimiento, empleo y bienestar social exige ir m谩s all谩 del voluntarismo discursivo y los programas fragmentados. Requiere, primero, mapear con precisi贸n los incentivos reales que enfrentan empresas, trabajadores y gobiernos: qu茅 se premia hoy (informalidad, evasi贸n, contratos precarios) y qu茅 se castiga (inversi贸n productiva, creaci贸n de empleo formal, innovaci贸n).

Supone tambi茅n reconocer las fallas de mercado: informaci贸n incompleta, financiamiento caro, poder de mercado de grandes actores, y la incapacidad de coordinar inversiones y capacitaci贸n.

Finalmente, obliga a incorporar las externalidades: los costos sociales de la informalidad, la inseguridad o la contaminaci贸n, y los beneficios p煤blicos de generar empleo formal, ciudades seguras y capital humano calificado. Solo alineando incentivos, corrigiendo fallas y gestionando externalidades puede cualquier pol铆tica de corto plazo tener impacto duradero.

El bajo crecimiento nacional del PIB y la falta de empleos formales se retroalimentan en M茅xico: una econom铆a que crece poco genera muy pocas plazas productivas nuevas, y un mercado laboral dominado por la informalidad limita tambi茅n el crecimiento futuro.

Con una econom铆a que avanza alrededor de 1% y requiere cerca de 1.2 millones de nuevos empleos formales al a帽o para absorber a la fuerza laboral, el resultado es un c铆rculo vicioso: baja inversi贸n, poco crecimiento, poca creaci贸n de empleo formal y, en consecuencia, menor consumo y menor dinamismo del PIB.

jalera@uat.edu.mx



JORGE ALFREDO LERA-MEJ脥A es Doctor en Administraci贸n P煤blica por la Universidad Aut贸noma de Tamaulipas con menci贸n honor铆fica. Investigador Nacional SNII-2 SECIHTI 2025-2029. Editor Invitado de Revista SOCIOTAM. Vice Pdte. Noreste Liga de Economistas.

Las expresiones aqu铆 vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opini贸n y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

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