De acuerdo a la periodista y politóloga mexicana Elia Castillo Jiménez, en los diagnósticos internos que circulan entre dirigentes nacionales, operadores territoriales y pesos pesados, Morena ha identificado al menos seis focos rojos:
“Las entidades que más preocupan, por la posibilidad de perderlas, son: Zacatecas, Colima, Sonora, Campeche, Michoacán y Sinaloa. Estados donde la evaluación de las administraciones locales ha perdido fuerza entre el electorado, donde la inseguridad, los presuntos vínculos con el crimen organizado y las decisiones autoritarias continúan marcando la agenda. Esto aunado a los conflictos internos que amenazan con erosionar la ventaja del partido.
El mapa de riesgos de Morena coincide con gobiernos que han acumulado controversias políticas, cuestionamientos sobre su desempeño o acusaciones públicas que han desgastado su imagen. En Zacatecas, David Monreal llega al relevo con una administración golpeada por la crisis de seguridad y bajos niveles de aprobación.
En Campeche, Layda Sansores ha convertido la confrontación política y el autoritarismo en su sello de Gobierno.
En Colima, Indira Vizcaíno arriba a la sucesión con el lastre de la violencia. En Sonora, Alfonso Durazo ha negado categóricamente las versiones y publicaciones que lo han vinculado con investigaciones en Estados Unidos por vínculos con el crimen organizado, calificándolas de infundadas.
En el caso de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla enfrenta el desgaste derivado de la inseguridad y de los conflictos políticos que han acompañado a su Administración.
La cúpula de Morena reconoce que estos expedientes alimentan una narrativa opositora que amenaza con convertir la evaluación de los gobiernos locales en uno de los ejes centrales de la batalla electoral de 2027.
Además de la lista de seis estados en alerta, se encuentra otra que incluye al resto de entidades (once) que, si bien no padecen del desgaste de sus Gobiernos, la guerra y la ruptura interna amenazan con debilitarlos.” (elpais.com)
En este último tema, las disputas de Morena por el proceso de selección de precandidaturas y coordinaciones rumbo a las gubernaturas de 2027 han generado fuertes tensiones internas, fracturas locales y fricciones con aliados como el PVEM y el PT.
Entre los factores del conflicto interno destacan: militantes y fundadores acusan que gobernadores en funciones han colocado a sus perfiles afines, desplazando a la base territorial histórica; existen reclamos de aspirantes inconformes que denuncian falta de transparencia y simulación en los sondeos internos de selección; acusaciones sobre la entrega de espacios políticos a partidos aliados, como el caso de Quintana Roo con el Partido Verde, lo que genera rechazo entre la militancia obradorista tradicional.
Aunque por lo general existen problemas en todos los procesos sucesorios, vale la pena precisar que estados como Sinaloa, Guerrero, Zacatecas y Michoacán concentran la mayor polarización y riesgo de fractura por la lucha de los aparatos de poder local.
Si bien es cierto que las posibilidades de triunfo de la oposición mexicana en las elecciones a gobernador de 2027 son moderadas y se concentran principalmente en retener sus bastiones actuales, es decir que enfrentan un panorama cuesta arriba en la mayor parte del país, las disputas al interior de la alianza de partidos de la llamada Cuarta Transformación les dan, en algunos casos muy específicos, un leve asomo de esperanza.
En este contexto, es pertinente recordar lo señalado por la Maestra Elisa Servín, en cuanto a que, durante varias décadas, la oposición más aguerrida y amenazante ha surgido de movimientos disidentes al interior del propio grupo en el poder.