En algún momento de su mandato, o en varios, el expresidente que ahora vive en un rancho de “sonoroso nombre” (Catón dixit), aseguró que prefería a los adversarios duros que a los “progres buena ondita” que se disfrazaban de izquierdistas pero que en realidad no lo eran. Según YSQ, los segundos lo acompañaron hasta que ya no estuvieron de acuerdo con su forma de actuar y luego lo criticaron, en pocas palabras aquellos que otros dirigentes políticos llamaban los “tontos útiles”, dejaban de serlo al ejercer su derecho a pensar con independencia.
Pues bien, esos “progres buena ondita” están haciendo otra vez su labor de apoyar a dictadores como Nicolás Maduro, pero lo hacen invocando un derecho internacional que, dirigentes como el de Macuspana, y el hoy inquilino de una cárcel neoyorquina, consideraban poco menos que inexistente cuando se les podía aplicar a ellos, tal es el caso de la violación del proceso electoral de Venezuela el año pasado, en donde no se invocó el derecho internacional o los derechos humanos de los venezolanos para nada.
¿O acaso ya no se acuerdan esos progres de cómo durante el sexenio anterior se aseguró una y otra vez que entre el derecho y la justicia siempre se debería preferir la justicia?, aunque eso sí, se reservaban el derecho a definir lo que ellos consideraban justo o injusto. ¿O tampoco recordarán ya aquello de que “no me vengan con el cuento de que la ley es la ley”?
Porque en casos como el que estamos viendo, con todo lo impresentable que pueda ser Trump, solamente está jugando con las mismas reglas con las que Maduro y su gente trataron a los venezolanos, esto es, con la ley del más fuerte, no más, pero no menos.
El problema ahora es que el más fuerte no es el amigo, sino otro que aplicó la fórmula a ese compañero de ideología, si es que eso importa en realidad, porque no creo que sea muy de izquierda, en el sentido teórico, porque en el práctico parece que sí lo es, eso de someter por la fuerza a todo un país para alcanzar “el sueño bolivariano”, sea este el que sea.
Por otra parte, parece que los “progres buena ondita” creen que vivimos en un mundo en el cual las realidades sociales se pueden entender de la misma forma en que se entienden las leyes de la física, parecen olvidar que la sociedad es una construcción humana y como tal, depende del momento histórico en que se presenta.
Se da como un hecho el que la democracia es una aspiración de todos los seres humanos, pero parecen no entender aquello de que “para que exista la democracia se requiere que existan demócratas” y en muchos países estos no existen y llegan a los gobiernos personas que no están de acuerdo con esa forma de gobierno porque les impide ejercer su poder a ciencia y paciencia.
Cuando vivimos en un mundo en que hay gente que se arroga el derecho a utilizar la fuerza para someter a los débiles, no debería extrañarnos que exista otro, más fuerte, que haga lo mismo, así es la realidad, lo demás es invocar un deber ser, una deontología, que tiene más que ver con los buenos deseos que con el mundo en que nos toca vivir. Realpolitik que le dicen, aunque otros aseguran que solamente es realidad. Y en esas andamos.