No hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla. Hoy 11 de junio se inaugura el Mundial de F煤tbol 2026, y mientras las c谩maras del mundo apuntan a los estadios de los tres pa铆ses involucrados, M茅xico, Estados Unidos y Canad谩, en Nuevo Le贸n tambi茅n hay quienes buscan proyectar una imagen de modernidad, 茅xito y prosperidad, nada m谩s alejado de la realidad porque la distancia entre la imagen que se vende y la realidad que viven miles de ciudadanos es diferente.
Desde el punto de vista de la mercadotecnia pol铆tica, el actual gobernador lleg贸 al poder con una narrativa poderosa: juventud, innovaci贸n, ruptura con la vieja pol铆tica, una nueva generaci贸n de liderazgos y por supuesto la tecnolog铆a al servicio de los ciudadanos. Con sus 32 a帽os encima y sus doctorados, se present贸 como la alternativa a los partidos tradicionales, como alguien capaz de resolver problemas hist贸ricos con una visi贸n fresca y moderna. Sin duda la campa帽a fue un 茅xito y el mensaje conect贸 con un electorado cansado de los mismos discursos y las mismas promesas.
Pero gobernar es muy distinto a auto promocionarse en redes sociales.
Durante los 煤ltimos a帽os, Nuevo Le贸n ha enfrentado crisis que han impactado directamente la calidad de vida de sus habitantes, c贸mo olvidar la crisis h铆drica, que aunque fue atribuida a errores heredados de administraciones anteriores, la falta de sensibilidad de 茅l y su esposa fue m谩s que evidente; o la crisis de movilidad, donde tambi茅n hace responsable a gobiernos pasados. Sin duda, las herencias administrativas existen y los problemas estructurales no nacen de la noche a la ma帽ana. Sin embargo, despu茅s de varios a帽os en el cargo los ciudadanos est谩n cansados de tanta frivolidad.
Y para ejemplo varios botones, por ejemplo las inversiones que solo existen en una agenda medi谩tica, s铆 aquellas que se anuncian con bombo y platillo pero carecen de sustento en el mediano plazo, por ejemplo la planta de Tesla, el estadio de f煤tbol, y las promesas de conectividad del Tren Suburbano. Al d铆a de hoy, estas iniciativas se mantienen 煤nicamente en el terreno de la expectativa medi谩tica
Y siguen porque esta semana, la administraci贸n de Samuel Garc铆a presumi贸 la compra de nuevos camiones, la renovaci贸n de estaciones y el acondicionamiento de paradas de autob煤s, para cacarearlo subi贸 decenas de fotograf铆as y videos institucionales, y aunque la transformaci贸n parece notable, la experiencia cotidiana de miles de usuarios cuenta una historia diferente.
La gente de a pie, s铆 aquella que se levanta antes del amanecer para llegar a su trabajo, sigue caminando largas distancias para alcanzar una ruta y sigue esperando m谩s de media hora bajo el sol para que pase un cami贸n. Sigue enfrentando unidades saturadas, especialmente en sistemas como la Ecov铆a, donde viajar c贸modamente es m谩s una excepci贸n que una regla. Incluso acciones tan simples como recargar una tarjeta de transporte pueden convertirse en un problema, porque aunque hay una m谩quina para recarga y venta de tarjetas, 茅stas dejaron de funcionar hace mucho tiempo, pero eso s铆 en ocasiones hay personal de movilidad en lugares clave como la estaci贸n del metro Cuauht茅moc, la estaci贸n Mitras, vendiendo tarjetas naranjas por $50 pesos, te venden la tarjeta y emocionados te dicen: 鈥測a trae 30 pesos de saldo para que no batalle鈥 o sea te venden la tarjeta en $20 pesos y el saldo solo te sirve para una vuelta porque la Ecovia te cobra $16.35 pesos. Gracias por la ayuda, dicen los transe煤ntes.
Y es que la frivolidad en pol铆tica no consiste solamente en aparecer en redes sociales o protagonizar campa帽as publicitarias. La frivolidad aparece cuando la imagen se vuelve m谩s importante que el problema; cuando se invierten esfuerzos en ocultar aquello que incomoda a la vista, como el muro que levantaron para tapar las colonias populares que no encajan con la postal que se quiere mostrar, en lugar de atender las causas de fondo. Esto lo hicieron en colonias como la Caracol y Arturo B. de la Garza, ubicadas en la avenida Morones Prieto y la avenida Constituci贸n, respectivamente.
Sin duda, la mercadotecnia puede ganar elecciones y hacer que se venda un producto hablando maravillas de este; puede construir personajes atractivos y generar expectativas enormes, pero la realidad termina imponi茅ndose. Al final del d铆a, las vallas de concreto y las promesas en el aire demuestran que el dise帽o de imagen tiene un l铆mite: no hay estrategia publicitaria, por m谩s brillante que sea, capaz de camuflar la frivolidad de gobernar para el aparador.
Esta misma frivolidad se refleja en la forma en que se entiende el ejercicio del poder. En una democracia, los medios de comunicaci贸n y los periodistas tienen la obligaci贸n de cuestionar, investigar y se帽alar errores. Sin embargo, resulta preocupante que desde el c铆rculo m谩s cercano al Ejecutivo, y bajo una narrativa del 'cuando llegamos', pasando por alto que los electores no votaron por Mariana Rodr铆guez, se descalifique la labor period铆stica etiquetando de 'necios' a quienes incomodan con sus preguntas.
M谩s preocupante a煤n es que los canales digitales, que deber铆an servir para informar y rendir cuentas, se utilicen para responder a la cr铆tica con el lenguaje condescendiente de una influencer que llama 'wey' al alcalde de Monterrey, reduciendo la pol铆tica a una discusi贸n de adolescentes. Gobernar exige madurez y tolerancia a la cr铆tica; las din谩micas de redes sociales jam谩s van a sustituir la falta de talento y la obligaci贸n de responder con resultados.
Y s铆, el f煤tbol es una fiesta, pero para millones de nuevoleoneses la vida cotidiana no est谩 para celebraciones porque mientras el gobernador permanece en modo party, hay ciudadanos que siguen esperando que su cami贸n llegue y que el metro no tenga fallas, por lo menos hoy.
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Nos leemos la pr贸xima vez. Hasta entonces.