Ahora que este tema vuelve a ser de interés público, diré algo que ha faltado en las investigaciones sobre el tema: Hace algunos años conocí a alguien de la familia Keller que me narró en detalle el secuestro de Lorena Keller por un comando donde participó Alicia de los Ríos.
Cuando se llevaban a Lorena, su mamá, Margarita, se puso frente al auto pidiéndoles que la dejaran ir. De acuerdo con testigos, Alicia le disparó a quemarropa en la cabeza, causándole una muerte instantánea.
Lorena no supo que su madre había sido asesinada porque estaba adentro de la cajuela. Fue hasta que su familia pagó el rescate y fue liberada que se enteró.
Cuando Alicia fue detenida por la Brigada Blanca, Nazar Haro le preguntó al esposo de Margarita que deseaba que hicieran con ella.
Esa parte no me la contaron, pero el deseo de venganza fue manifiesto. Las ejecuciones a quemarropa de civiles fueron un exceso de algunos guerrilleros.
Son muy pocos los casos que he visto al respecto.
Sin embargo, el Estado rompió el marco legal y cayó en una lógica mafiosa de vendetta. Por eso no se puede invocar la teoría de los dos demonios.
La desaparición forzada es un crimen que se comete cada minuto que la víctima no es presentada. Cada administración ha sido manchada por las desapariciones sistemáticas que comenzaron en los 1960.
ADIÓS, BLANCA
Blanca Hernández Díaz, Presidenta de la Fundación Diego Lucero, murió el pasado 15 de octubre.
Blanca fue una de las pioneras en la lucha por los derechos humanos de los presos y desaparecidos, mucho antes que Rosario Ibarra.
Su compromiso fue sincero, sin protagonismo, sin reflectores, sin lucro, sin hacer escaleras con los huesos de los muertos.
No coincidimos en perspectiva, pero reconozco el valor de su activismo. Descanse en paz.