NOM 251: ¿sólidos y confiables?

Para ciertas empresas mexicanas, productoras de acero 100% nacional, hecho por manos mexicanas, la norma representa la formalización de estándares que ya eran parte de su ADN.
04/03/2026

Me entusiasma estar de regreso, colaborando nuevamente con una columna quincenal en Reportacero. Y qué mejor que hacerlo con un tema que tendría que ser de interés nacional: la seguridad y confiabilidad en las construcciones.

El pasado 13 de febrero se aprobó finalmente la NOM-251-SE-2024, que establece especificaciones técnicas, métodos de prueba y requisitos de información comercial aplicables a productos de acero utilizados en la construcción en México. En un país sísmico como el nuestro, con tragedias que han marcado generaciones, esta norma no es un trámite técnico: es una deuda histórica. Durante años reaccionamos a los desastres; hoy, al menos en el papel, se apuesta por la prevención.

Que la norma haya surgido desde la Secretaría de Economía no es casual. Después de episodios que evidenciaron fallas estructurales y de supervisión, el mensaje es claro: la seguridad en la construcción no puede depender del precio más bajo ni de la discrecionalidad en la compra de materiales.

La NOM 251 obliga a que los productos de acero para la construcción cuenten con certificación emitida por organismos acreditados, lo que implica pruebas de resistencia, composición química, dimensiones y trazabilidad. En términos prácticos, se busca cerrar la puerta al acero que no cumple especificaciones y que, en un sismo, puede marcar la diferencia entre estabilidad y colapso.

Para ciertas empresas mexicanas, productoras de acero 100% nacional, hecho por manos mexicanas, la norma representa la formalización de estándares que ya eran parte de su ADN. Compañías que hoy son referentes en aceros largos y de refuerzo, compitiendo en calidad y tecnología.

La verdadera prueba empieza ahora. Una norma sin supervisión es letra muerta. Está en la autoridad hacerla cumplir sin excepciones; en las constructoras, asumirla como piso mínimo y no como obstáculo; en los medios, explicar su impacto; y en el ciudadano, exigir que el lugar donde vive, trabaja o estudian sus hijos esté construido con materiales certificados.

La pregunta no es solo si nuestras construcciones son sólidas. La pregunta es si estamos dispuestos a ser, por fin, un país que no negocia la seguridad.

antonio.bujdud@nocom.com



ANTONIO BUJDUD VARGAS es experto por más de 20 años en Comunicación Corporativa y Relaciones Institucionales. Con experiencia en relación con medios de comunicación, análisis de riesgos mediáticos, posicionamiento de empresas, su narrativa y visión para cuidar la reputación corporativa en los medios de comunicación. Ha colaborado en instituciones como DeAcero, Walmart y BID. Así como catedrático en la UANL. Actualmente es director de clientes en NO COM Américas.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

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