Dice mi madre que más vale una colorada por mil descoloridas, es decir, que no seamos tibios, que a los tibios no se les quiere, que hagamos las cosas con todas las letras, jamás a medias tintas. Y en las calles, esa tibieza también se paga caro.
El fin de semana pasado hubo un accidente fatal a unas cuadras de mi casa: un conductor de una camioneta que venÃa por la calle Presidente Cárdenas se impactó contra un taxista que circulaba por la calle Allende de norte a sur. El golpe fue terrible y una pasajera murió en el hospital.
Hubo quienes tuvieron la osadÃa de grabar tanto a la pasajera como al conductor; trataban de ayudar… pero parecÃa que solo querÃan ser espectadores. En el video que dio vuelta en redes sociales se aprecia a Guadalupe —hay que nombrarla porque murió por la imprudencia de un mal conductor—.
Se alcanza a observar que está gravemente herida y agonizando. Yo no pude ver más; me dio mucha tristeza y desesperación.
Me inquietó mucho porque fue a unas cuadras de mi casa. También sentà impotencia, porque no se pudo hacer nada por ella. En ese momento no me encontraba en casa, pero asà como ese accidente, han ocurrido muchos desde que vivo en esta zona de la ciudad.
Siempre la calle Allende es tomada como pista de carreras, o la calle Presidente Cárdenas, con prisa de no sé qué. No han sido pocas las veces que he escrito en X que urge presencia de tránsito en ese cruce, o seguirán ocurriendo muchos accidentes.
Y no solo es propio de los automovilistas; los motociclistas también convierten esta vÃa en pista de carreras y, ahora, con la novedad, de hacer sonar el escape a todo lo que da. ¿Cuál es la finalidad de hacerlo? ¿De hacerse notar? ¿De que los volteen a ver?
No podemos pedir únicamente a las autoridades que hagan su trabajo y que pongan castigos ejemplares; la sociedad también debe poner de su parte. El dÃa del accidente en el que falleció Guadalupe, de treinta y tantos años, por la noche volvieron las motocicletas a sonar como si no hubiera pasado nada.
Automovilistas también intentando ganar tiempo, como si no hubiera ocurrido nada. Como si fuera un accidente más. Y podrÃa serlo… pero en este trágico percance murió Guadalupe, cuyo único error fue estar en el momento equivocado, en el lugar equivocado.