Daniella Giacomán

EN EL RADAR
Suele escucharse, a veces con ligereza: “que nazca bien y sanitoâ€, como si eso fuera lo único importante.


Aunque mi corazón sigue siendo lagunero —santista, nostálgico de Torreón—, tengo que admitirlo: también soy de aquí. Soy norteña por nacimiento, pero saltillense por decisión.


La iniciativa electoral en Coahuila abre una puerta, sí, pero no garantiza que todos puedan cruzarla. Por eso, me parece urgente y justo reconocer la diversidad dentro de la vulnerabilidad.


La fortaleza verdadera no está en negar la vulnerabilidad, sino en aceptarla. Permitirnos sentir, llorar, caer y levantarnos es parte del camino hacia una vida más plena y auténtica. 


Hace poco, en una entrevista, dije que la sociedad era cada vez más empática, que lo que urgía era mayor capacitación médica sobre el síndrome de Moebius. Hoy sé que me equivoqué. Falta empatía. Falta comprensión. Falta humanidad.


El síndrome de Moebius puede ser raro, pero nosotros no somos invisibles. Estamos aquí, somos muchos, y nuestras historias laten con fuerza.


Es urgente analizar cómo se enseña la medicina en México. Es necesario aplicar exámenes psicológicos a todos los que ingresen a medicina y que haya un acompañamiento terapéutico.


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