Coahuila cerr贸 julio con m谩s de 10 mil nuevos empleos formales y se coloc贸 entre los estados con mayor generaci贸n de empleo del pa铆s. Es una buena noticia. Pero quiz谩 lo m谩s interesante no est谩 solamente en cu谩ntos empleos estamos creando, sino en el contexto en el que los estamos creando.
Porque Coahuila crea empleo, pero buena parte de la econom铆a que sostiene ese empleo depende de las reglas con las que podamos seguir entrando al mercado estadounidense.
Esta semana, Marcelo Ebrard volvi贸 a poner sobre la mesa dos temas particularmente sensibles para nuestra regi贸n: buscar mejores condiciones frente a los aranceles de Estados Unidos para la industria automotriz y para el acero.
Para M茅xico es un asunto importante. Para Coahuila lo es todav铆a m谩s. Autom贸viles, acero y ganado parecen tres historias distintas. En Coahuila cuentan la misma historia: nuestra econom铆a est谩 profundamente integrada a Estados Unidos.
Lo vemos en Saltillo y Ramos Arizpe, donde la industria automotriz y toda su cadena de proveedores dependen de un mercado que cruza todos los d铆as la frontera. Lo vemos en Monclova y la Regi贸n Centro, donde hablar de acero, aranceles y competitividad tiene una dimensi贸n econ贸mica, pero tambi茅n profundamente social.
Y lo vemos en el campo. Despu茅s de meses de cierre por el gusano barrenador, la reapertura gradual de la frontera para la exportaci贸n de ganado mexicano vuelve a recordarnos que una decisi贸n tomada del otro lado puede significar mercados abiertos o cerrados para cientos de productores.
Hay todav铆a otra conversaci贸n que comenz贸 a tomar fuerza esta semana. El gobernador Manolo Jim茅nez habl贸 de mirar hacia el 鈥渕odelo Texas鈥 para la eventual explotaci贸n del gas no convencional de Coahuila.
El tema merece una discusi贸n mucho m谩s amplia, econ贸mica, energ茅tica y tambi茅n ambiental, pero resulta interesante por una raz贸n: incluso cuando hablamos de aprovechar lo que tenemos debajo de nuestros pies, Texas aparece nuevamente como referencia.
La cercan铆a con Estados Unidos ha sido una de las grandes ventajas competitivas de Coahuila. Nos ha permitido construir una econom铆a industrial y exportadora que hoy genera empleos y atrae inversiones.
Pero esa fortaleza tambi茅n trae consigo una vulnerabilidad. Por eso los buenos n煤meros de empleo son para celebrarse, s铆, pero tambi茅n para entender lo que est谩 en juego.
Porque las grandes discusiones sobre aranceles, comercio, energ铆a o fronteras terminan aterrizando aqu铆: en una planta automotriz de Saltillo o Ramos Arizpe, en una acerera de Monclova, en un rancho del norte del estado y, finalmente, en los empleos que dependen de que esa frontera siga siendo un puente comercial y no se convierta en una barrera.