Hay lugares que uno puede conocer de memoria y, sin embargo, volver a descubrir cuando los mira con otros ojos.
Este fin de semana realizamos por segundo año la Caminata de COMANCHES a Santa Maria, en Ramos Arizpe.
Volvimos a recorrer el antiguo Camino Real, a encontramos con el viejo molino, las antiguas haciendas y esa capila que guarda entre sus muros un episodio extraordinario de nuestra historia ahi celebró Miguel Hidalgo su ultima misa antes de continuar el camino que terminaria con su captura.
Pero esta vez, para mi, la caminata tuvo un significado distinto. La caminé con mi hija. La vi correr por esos caminos, preguntar, descubrir y conocer lugares que forman parte de la tierra en la que está creciendo.
Y entendi que preservar nuestro patrimonio no consiste solamente en restaurar edificios o colocar placas también consiste en lograr que nuestros hjos sepan que esa historia les pertenece.
Hace un año comenzamos esta caminata con una idea sencilla: para cuidar algo, primero hay que conocerio.
Santa Maria representa una parte profunda de las raíces de Ramos Arizpe y, sin embargo, muchas veces vivimos muy cerca de nuestra propia historia sin detenemos a miraria. Por eso me emocionó ver nuevamente a tantas mujeres, familias y personas de la comunidad caminando juntas.
COMANCHES nació precisamente de esa voluntad de participar, de sumar y de entender que hacer comunidad también significa involucramos en aquello que queremos conservar. Este segundo año confirma que aquella primera caminata no fue solamente un evento; empieza a convertirse en una tradición y, más importante aún, en un compromiso compartido.
Al terminar pensé que quizá la mejor manera de conservar nuestra historia sea justamente ésta caminarla, contarla y heredársela a quienes vienen detrás de nosotros.
Mi hija probablemente no recordará hoy todas las fechas ni comprenderá todavia la dimensión histórica de los lugares que recorrió, pero ya los vio, los pisó y sabe que son parte de sus raices. Y mientras la veia caminar entendi también por qué vale la pena seguir haciendo esto.
Porque el patrimonio no pertenece únicamente al pasado; pertenece también a quienes vendrán después. Conocer de dónde venimos es una manera de decidir qué queremos conservar para ellos.
Y mientras haya una comunidad dispuesta a caminar suhistoria, esa historia seguirá viva.