Algún dÃa tenÃa que suceder y finalmente sucedió, la primera baja del gabinete de la cuarta transformación, se dio en la institución social más importante del paÃs.
Germán MartÃnez Cázares, hasta hace algunos dÃas, Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social y uno de los primeros conversos iluminados por la cuarta transformación, se convirtió en el primer funcionario de Gobierno en dimitir a su cargo y regresará a ocupar su asiento en la Cámara Alta.
También es de todos conocido que el michoacano suele durar poco en sus cargos, por su camaleónica ideologÃa, su salida del Instituto fue de una forma digamos tersa o “por motivos personalesâ€, en sus once cuartillas de carta de renuncia, hay mucho para el análisis. En resumen podrÃamos decir que no está de acuerdo y le preocupan los recortes presupuestales que afectan al IMSS, además de hacer un llamado de alerta sobre posibles consecuencias fatales por la falta de recursos.
No se fue por la puerta de atrás, ni en el cómodo silencio.
Todos lo sabemos y lo hemos sabido, hasta por las historias de los abuelos, que el IMSS siempre ha estado en terapia intensiva, todos tenemos una anécdota en la cual el Instituto es el principal protagonista y desgraciadamente pocas son buenas, por eso le doy el beneficio de la duda al ex Calderonista.
La austeridad republicana franciscana, ha hecho recortes presupuestales de niño de kÃnder, cuando los debió hacer como neurocirujano, la operación del IMSS siempre ha tenido obstáculos, nunca ha podido presumir de finanzas sanas o de una operación óptima, desde que fue fundado allá por 1943, cuando era Presidente Manuel Ãvila Camacho, como una institución tripartita, autónoma, en la que participan el gobierno, los trabajadores y los patrones, que pagan cuotas, y no puede ser administrado desde el gobierno sin tomar en cuenta a los demás aportantes.
Como lo expresa el propio Germán en su carta de renuncia, “Ahorrar y controlar el gasto en salud es inhumanoâ€.
Los recortes en salud, incluido el IMSS, han provocado un desabasto de medicinas y la renuncia o despido de médicos y los residentes, como hemos visto en redes sociales, cobran menos que los ninis, todo por un clientelismo que al propio pueblo y sobre todo a los más pobres se les va a revertir, pues cuando se presente un problema de salud serio las familias ¿qué van a hacer? Se destruirán y se irán a la ruina. Lo he visto y si sigue esta polÃtica lo veremos con más frecuencia.
Los grandes proyectos, del nuevo gobierno, un aeropuerto con un cerro, un tren Maya que será un ecocidio, una refinerÃa con un 2 por ciento de probabilidades de éxito, millones para el béisbol ¿a costa de proveer servicios de salud a los más pobres de la sociedad?
Si Germán tiene razón, la debacle y el colapso del sistema de salud están cerca, de no tenerla y de confiar en el “yo tengo otros datosâ€, serÃa una revolución en el sistema de salud, no solo de México, sino del mundo.
La austeridad mal entendida y los ahorros extremos, para obtener recursos para destinarlos a los programas sociales, está dañando a las instituciones y no nos engañemos ni que nos engañen, las polÃticas que dicta el secretario de Hacienda, obedecen directamente a las instrucciones de López.
El foco rojo ya se prendió y debe tomarse asà como una advertencia y no un ataque de las fuerzas conservadoras, al “mesÃas tropical†o a la 4T.
Simplemente la ciudadanÃa se va a dar cuenta, un presidente cuyo lema ha sido siempre “primero por los pobresâ€, no puede ser a costa de la propia salud para ocupar esos recursos en el aparato mediático, deudas polÃticas, apoyos clientelares etc.
¿A quién le vamos a creer, si el Presidente miente abiertamente (Como lo hizo delante de la maestra que le increpó el asunto de la olimpiada de matemáticas, el video ahà está) y además dice que nos oculta información por nuestro bien?
La clave del efecto placebo se halla en el hecho de que el paciente cree firmemente que el remedio que aplica un médico (o un brujo) es eficiente. Ya basta de placebos al IMSS y al pueblo de México.
Tiempo al tiempo.