Según el Banco de México, el crédito a las empresas está creciendo a 3.5% anual (datos del primer trimestre de 2026), por debajo del promedio observado entre 2022 y 2023. En términos reales, es decir descontando la inflación, se puede decir que la tasa de crecimiento del crédito está estancada. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) reporta que la banca está endureciendo sus criterios de otorgamiento de créditos. Es decir, está exigiendo mayores garantÃas, análisis más estricto de flujo de ingresos y menor exposición al ciclo económico actual.
El resultado son tasas de interés que se mantienen elevadas. Aunque el Banco de México ha inicado un ciclo de recortes a la tasa de interés, las tasas en los mercados financieros persisten en niveles altos. La tasa de financiamiento a empresas medianas se ubica entre 14 y 18% y para las pequeñas empresas superan el 20% anual según datos de la CNBV. La realidad es que la tasa de interés en el mercado secundario es elevadas por un aumento en el riesgo paÃs.
La demanda de crédito también cae. La Encuesta de Crédito Bancario de Banxico muestra que 42% de las empresas pospusieron inversiones por incertidumbre regulatoria, inseguridad y falta de infraestructura. El nearshoring no compensa la falta de energÃa, la saturación logÃstica y el riesgo operativo. Cuando las empresas ven un futuro menos claro, piden menos crédito. Y cuando la banca ve un futuro más incierto, presta menos. El resultado es el mismo: menos financiamiento para la economÃa real.
Otro dato clave: la morosidad empresarial está subiendo. La cartera vencida en empresas pasó de 1.6% a 2.2% en un año (CNBV, 2026). No es alarmante, pero sà es una señal de estrés financiero. La banca lee estos indicadores como advertencias y ajusta su apetito de riesgo.
El crédito es el termómetro del ciclo económico. Cuando sube, la economÃa se expande; cuando se endurece, la economÃa se enfrÃa. Hoy, el crédito empresarial está enviando una señal inequÃvoca: México está entrando en una fase de menor dinamismo. No es una crisis, pero sà un aviso.
La banca no se guÃa por discursos, sino por riesgo. Y el riesgo está aumentando. Si México quiere sostener el crecimiento, necesita reducir la incertidumbre, mejorar la infraestructura, garantizar energÃa y fortalecer el Estado de derecho. Sin eso, el crédito seguirá bajando. Y cuando el crédito baja, el crecimiento baja con él.