La banca mexicana cerró 2025 como uno de los sectores más rentables del paÃs. De acuerdo con los reportes de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), las utilidades del sistema bancario volvieron a marcar un máximo histórico, impulsadas por elevadas tasas de interés, un margen financiero amplio (persistente) y un entorno de bajo riesgo sistémico. Sin embargo, esta fortaleza no se ha traducido en un mayor dinamismo crediticio. La banca gana más que nunca, pero presta menos de lo que la economÃa necesita.
Los datos más recientes del Banco Mundial (actualizados en 2024) muestran que el crédito interno al sector privado en México equivale a 34.6% del PIB. Esta cifra coloca al paÃs entre los sistemas financieros con menos penetración financiera de América Latina. Para comparar: Chile supera el 110% del PIB, Brasil ronda el 57%, Colombia el 52%, Perú el 47% y Uruguay cerca del 47%. Incluso economÃas más pequeñas, como Panamá, superan el 90% del PIB en crédito al sector privado. México, pese a tener una banca sólida y bien capitalizada, opera con un nivel de financiamiento equivalente al de paÃses con mercados financieros mucho menos desarrollados.
El entorno de tasas reales positivas ha sido un factor determinante. Con una tasa de referencia que se mantuvo en niveles de dos dÃgitos durante la mayor parte de 2024 y 2025, y una inflación todavÃa por encima del objetivo, México registró una de las tasas reales más altas entre las economÃas emergentes, según el FMI. Esto encareció el financiamiento empresarial y frenó proyectos de inversión. En un contexto donde el nearshoring exige capital para ampliación de plantas, automatización y certificaciones, el costo del crédito se convirtió en un freno estructural para muchas empresas mexicanas.
El impacto en los hogares también fue significativo. Las tasas de tarjetas de crédito superan con facilidad el 60% anual, mientras que los créditos personales y de nómina se ubican en rangos elevados. Las hipotecas, aunque más estables, también se han encarecido respecto a la década anterior. Según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF 2025), más de 27 millones de adultos permanecen fuera del sistema financiero formal.
La contradicción es clara: México tiene una banca rentable, sólida y bien regulada, pero no tiene un sistema financiero profundo. La banca gana mucho, pero el paÃs sigue con poco crédito en relación con su tamaño. Si México quiere aprovechar plenamente la oportunidad del nearshoring y elevar su crecimiento potencial, necesita un sistema financiero más competitivo, más accesible y orientado al financiamiento productivo. De lo contrario, la oportunidad seguirá concentrándose en unos cuantos.