México ha perdido competitividad en el sector industrial debido a diversos factores, pero uno destaca porque puede limitar la capacidad productiva en los próximos años: la energÃa. El sector energético enfrenta baja inversión, capacidad instalada estancada y costos elevados para la industria, lo que afecta directamente la competitividad del paÃs.
De acuerdo con las tarifas publicadas por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para usuarios industriales en 2024, los precios tÃpicos de suministro en media tensión se ubican por encima de los precios industriales promedio reportados por la U.S. Energy Information Administration (EIA). Mientras la EIA registra un precio industrial promedio de 7.04 centavos de dólar por kWh en Estados Unidos, las tarifas industriales mexicanas —dependiendo de zona, horario y nivel de tensión— resultan sistemáticamente más altas. La comparación entre tarifas representativas de CFE y el promedio industrial estadounidense muestra una diferencia cercana al 30%, lo que implica un costo energético significativamente mayor para las empresas que operan en México.
El costo del gas natural presenta un panorama similar. Según la EIA, el precio promedio del gas natural en México en 2024 fue de 3.2 dólares por MMBtu, comparado con 2.5 dólares por MMBtu en Estados Unidos, es decir, 28% más. Dado que el gas natural es el principal insumo para la generación eléctrica en ambos paÃses, esta diferencia se traslada directamente al costo final de la electricidad.
Uno de los factores detrás de estos costos es la falta de competencia. La polÃtica energética reciente ha limitado la participación privada en generación y transmisión, privilegiando la inversión pública. Según datos de la SecretarÃa de EnergÃa (SENER), la inversión privada en generación pasó de un promedio anual cercano a 4 mil millones de dólares entre 2013 y 2017 a niveles cercanos a 1 mil millones de dólares entre 2018 y 2023. Esta caÃda coincide con un periodo en el que no se han construido nuevas lÃneas de transmisión de alta tensión, a pesar de que la demanda eléctrica continúa creciendo: el CENACE reporta un aumento de 4.2% entre 2023 y 2024.
La confiabilidad del sistema también enfrenta presiones. La reserva operativa, que mide la holgura entre capacidad disponible y demanda máxima, se ubica entre 6% y 8%, muy por debajo del 15% recomendado internacionalmente. A esto se suma la ineficiencia de la red: el Informe Anual de CFE reporta pérdidas totales cercanas al 13%, más del doble del promedio de paÃses de la OCDE, que se sitúa entre 6% y 7%.
En conjunto, estos factores —costos altos, baja inversión, falta de competencia, pérdidas elevadas y reservas insuficientes— explican por qué México está perdiendo competitividad energética justo cuando el nearshoring exige lo contrario: energÃa barata, limpia y confiable.