J贸venes SinSin y la deuda del estado mexicano

Jorge Alfredo Lera-Mej铆a

OPINI脫N ECON脫MICA Y FINANCIERA
M茅xico ha descuidado de fondo al sector educativo con ocurrencias, clientelismo y modelos m谩s ideol贸gicos que pedag贸gicos.
29/04/2026

La reciente reflexi贸n del doctor Manuel Gil Ant贸n, investigador de El Colegio de M茅xico y cr铆tico persistente de la desigualdad educativa, permite revisar con mayor precisi贸n el lenguaje con que nombramos a las juventudes excluidas. Durante a帽os se habl贸 de los NiNis, como si fueran j贸venes que 鈥渘i estudian ni trabajan鈥 por simple desinter茅s. Sin embargo, esa expresi贸n termin贸 cargada de juicio moral. (12/04/2026. https://elpuntero.com.mx/ni-nis-no-sin-sin/).

Por eso resulta m谩s justo distinguir a los j贸venes SinSin: aquellos que est谩n sin trabajo y sin escuela, no siempre por voluntad propia, sino por falta de oportunidades reales.

Esta precisi贸n es importante porque cambia el enfoque del problema. No se trata s贸lo de culpar al joven que no logr贸 entrar a la universidad o que no encontr贸 empleo. Se trata de reconocer que muchos egresados de preparatoria desean continuar sus estudios, pero encuentran cerradas las puertas por un sistema que administra la escasez mediante ex谩menes de selecci贸n, cupos limitados y una falsa meritocracia. El examen de admisi贸n puede medir conocimientos, pero tambi茅n refleja desigualdades previas: la calidad de la escuela de origen, el ingreso familiar, el acceso a cursos, el ambiente cultural y hasta la posibilidad de dedicarse s贸lo a estudiar.

Tambi茅n conviene distinguir a los SiSis: j贸venes que s铆 estudian y s铆 trabajan.

Ellos representan otra cara del esfuerzo juvenil. Muchos no combinan escuela y empleo por vocaci贸n emprendedora, sino por necesidad econ贸mica. Son j贸venes que pagan transporte, materiales, colegiaturas, alimentos y, en ocasiones, apoyan al hogar. Por eso, el debate no debe enfrentar a NiNis contra SiSis, sino reconocer una realidad m谩s compleja: hay j贸venes SinSin excluidos del sistema, j贸venes SiSis sobrecargados por la precariedad y una estructura educativa incapaz de ofrecer alternativas suficientes.

En ese punto, Gil Ant贸n tiene parte de raz贸n cuando cuestiona que el acceso a la educaci贸n superior dependa de filtros excluyentes. Pero el problema de fondo no se resuelve 煤nicamente eliminando ex谩menes.

Si las universidades p煤blicas seleccionan con dureza, es porque no existen lugares suficientes. La meritocracia selectiva se vuelve entonces una forma elegante de esconder la insuficiencia del Estado. No se rechaza s贸lo al que no tiene aptitud; se rechaza al que llega desde condiciones desiguales a competir por pocos espacios.

La responsabilidad principal est谩 en la falta de inversi贸n educativa sostenida.

La UNESCO ha se帽alado que los pa铆ses deben destinar entre 4% y 6% del PIB, o entre 15% y 20% del gasto p煤blico, a educaci贸n (UNESCO). M茅xico se ha quedado corto frente a ese horizonte, pues la OCDE report贸 que el gasto educativo nacional pas贸 de 5.1% del PIB en 2015 a 4.2% en 2021, por debajo del promedio de la OCDE de 4.9% (OCDE).

Con menos recursos, no puede haber m谩s cobertura, mejores laboratorios, docentes mejor formados, infraestructura suficiente ni universidades regionales competitivas.

La educaci贸n privada tampoco ha sido soluci贸n para las mayor铆as. Las buenas universidades privadas compiten en prestigio, pero sus costos de inscripci贸n, colegiaturas y manutenci贸n las vuelven inaccesibles para amplios sectores.

As铆, los j贸venes SinSin quedan empujados a buscar lugar en instituciones p煤blicas saturadas o, peor a煤n, a desertar de la continuidad educativa.

El mercado no corrige la ausencia del Estado; m谩s bien la profundiza.

Tampoco basta crear universidades por ocurrencia. Las Universidades para el Bienestar Benito Ju谩rez fueron anunciadas como respuesta a la exclusi贸n, pero diversos an谩lisis han cuestionado su pertinencia, condiciones acad茅micas e infraestructura; Suplemento Campus advirti贸 que pod铆an terminar ofreciendo educaci贸n superior barata y de baja calidad a los estudiantes m谩s vulnerables. Si a los pobres se les ofrece educaci贸n pobre, la desigualdad no se combate: se reproduce.

En s铆ntesis, la culpa no es del indio, sino de quien lo hizo compadre. M茅xico ha descuidado de fondo al sector educativo con ocurrencias, clientelismo y modelos m谩s ideol贸gicos que pedag贸gicos. La Nueva Escuela Mexicana pudo abrir una discusi贸n necesaria sobre justicia social, pero fall贸 al debilitar evaluaci贸n, calidad operativa, infraestructura y profesionalizaci贸n. A ello se suma el peso de sindicatos que, como la CNTE y sectores del SNTE, han vuelto a pr谩cticas de presi贸n y clientelismo.

La alternativa exige una pol铆tica seria: ampliar matr铆cula p煤blica de calidad, fortalecer tecnol贸gicos regionales, financiar universidades estatales, crear becas de manutenci贸n, evaluar sin excluir, vincular carreras con vocaciones productivas locales y exigir rendici贸n de cuentas. S贸lo as铆 los j贸venes SinSin dejar谩n de ser excluidos, y los SiSis no tendr谩n que cargar solos el costo de estudiar y trabajar en un pa铆s que les debe futuro.

jalera@uat.edu.mx



JORGE ALFREDO LERA-MEJ脥A es Doctor en Administraci贸n P煤blica por la Universidad Aut贸noma de Tamaulipas con menci贸n honor铆fica. Investigador Nacional SNII-2 SECIHTI 2025-2029. Editor Invitado de Revista SOCIOTAM. Vice Pdte. Noreste Liga de Economistas.

Las expresiones aqu铆 vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opini贸n y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

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