El ejercicio del poder, gobernar, requiere de realizar prospectiva, manejar escenarios que pueden afectar la eficaz actuación del propio gobierno, no con uno, sino con varios años de anticipación.
Por eso llama la atención que ante un evento como es el Mundial de Futbol, a inaugurarse mañana jueves, todavía este martes el gobierno federal esté lidiando con actores que aprovechan la Copa para presionar y obtener diferentes prebendas que, de aprobarse, serían onerosas para las arcas gubernamentales, más porque, dadas las condiciones de la negociación, seguramente los manifestantes estarán logrando mucho más de lo que obtendrían en otras circunstancias.
Estamos ante una situación de esas que no queda más que preguntar ¿en realidad no podía saberse? Y la respuesta es que sí, que era previsible que ante esta “oportunidad” de presionar al gobierno, los grupos de todo tipo no la dejarían pasar.
Desde hace 8 años que México fue designado como sede del Mundial de Futbol, momento en el cual quienes ocupaban el gobierno debieron de comenzar a proyectar los diferentes escenarios a enfrentar en estos días, los posibles riesgos, así como las soluciones que se podrían presentar para no llegar al límite al que estamos llegando, un momento en el cual hasta explosivos fueron encontrados.
Era obvio que un momento de tan alta exposición mediática internacional como lo es la inauguración de este evento, sería una oportunidad única para diferentes grupos políticos y sociales y también era lógico, o por lo menos debería serlo, que el aparato de inteligencia del Estado mexicano los tendría detectados, sus peticiones, sus reales objetivos y hasta dónde estarían dispuestos a llegar sus líderes. Inclusive sería lógico pensar que se estudiaría si los líderes que en un momento dado estaban saliendo al frente del grupo, eran los líderes reales y si la agenda manifiesta era la única o existían agendas ocultas que obligarían a trabajar de otra forma.
Pero parece que no fue así, que todo se improvisó y a última hora pusieron a negociar a dos secretarías y un instituto en un intento de alcanzar un objetivo que, en el futbol americano, se conoce como un “Ave María”, o para estar a tono con el futbol, un pelotazo al área.
Parecería que quienes negocian en nombre del gobierno no traen algún AS bajo la manga que les permita obtener condiciones que no vayan en contra del resto de la sociedad, me parece que los argumentos que han utilizado hasta ahora, son equivalentes a pedir que los contrarios “no sean mala onda” y entiendan que simplemente no hay dinero suficiente para cumplir con sus demandas.
Porque, al menos no lo hemos visto, el Estado no ha utilizado sus recursos, o los utiliza solamente frente a grupos que no considera afines, y no nos referimos a represión de ningún tipo, para poner un límite a quienes aprovechan estas situaciones para lograr objetivos que afectan al resto de la población.
En fin, que, parafraseando el refrán: “de improvisaciones está pavimentado el camino del infierno”.
Y no, no se trata de ser “fachos”, sino de saber para qué sirve el Estado.