Después de la desastrosa comparecencia el 14 de enero ante el Senado norteamericano de Peter Hegseth, el hombre nominado por Donald Trump para el puesto de Secretario de la Defensa de Estados Unidos, y tras la exhibición de su flagrante incompetencia para el cargo, recé -literalmente- para que en el mundo no haya otra guerra mundial.
Si la hubiera, según consenso creciente entre analistas, Estados Unidos no podrÃa enfrentar simultáneamente a China, Rusia, Corea del Norte y otros aliados no estatales sin arriesgarse a una derrota completa.
Parece un escenario de pelÃcula de Netflix, pero desafortunadamente no lo es.
Escuchar a Hegseth (antiguo conductor de televisión en la cadena Fox News) trastabillar para responder al fuego de los senadores demócratas sobre su reputación arruinada por escándalos sexuales, acusaciones de adulterio y consumo excesivo de alcohol, me convenció de su desconocimiento del escenario geopolÃtico mundial y la “guerra totalâ€.
¿Qué está pasando en el mundo?
“La era de la guerra limitada ha terminadoâ€, nos dice la analista Mara Karlin; “la época del conflicto incluyente ha comenzadoâ€.
Para Karlin, lo que en el pasado se referÃa como “guerra total†o incluyente es lo que se observa hoy en el mundo: los combatientes disponen de recursos vastos, movilizan a sus sociedades, dan prioridad el esfuerzo bélico sobre otras actividades, atacan a una variedad extensa de objetivos, a la vez que reconfiguran sus economÃas y las de otros paÃses.
“Estar preparado para el tipo de guerra que los Estados Unidos más probablemente enfrentarán en el futuro (la guerra total), ayudarÃa de hecho al paÃs a evitar tal guerra al reforzar su habilidad para disuadir a su rival principalâ€, nos dice Karlin.
En el caso de que China, por ejemplo, quiera bloquear o invadir a Taiwán, “Washington debe convencer a Beijing que hacer eso no valdrÃa la pena y que China podrÃa no ganar la guerra resultante (con Estados Unidos)â€, agrega Karlin (en “The Return of Total Warâ€, Foreign Affairs, Nov-Dic 2024).
En ese contexto, las limitaciones de Hegset exhibidas en el Senado para asumir el cargo de Secretario de la Defensa, sumadas a la personalidad explosiva e impredecible de Trump, son motivo de honda preocupación entre analistas de defensa y académicos como Mara Karlin, profesora en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados en Johns Hopkins University.
El primer paso a un conflicto militar es la incomprensión de los posibles adversarios y el desconocimiento de la naturaleza de la guerra moderna, a partir de lo cual cualquier conflicto menor puede escalar hasta una guerra nuclear.
Colocar al frente del Pentágono a una persona notoriamente impreparada para esa responsabilidad, pero absolutamente fiel a su jefe, puede satisfacer el ego de Trump, pero le darÃa, de entrada, una ventaja competitiva a China, Rusia y Corea del Norte e incentivos para asediar y provocar a Estados Unidos.
En el caso de la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania, Vladimir Putin ha expresado públicamente, en varias ocasiones, que no descarta la utilización de sus armas nucleares en el conflicto europeo.
Como en el ejemplo de China y Taiwán, los Estados Unidos y sus aliados europeos en la OTAN deben enfocarse en “disuadir†a Putin sobre la utilización de armas nucleares en Ucrania elevando a un nivel insostenible el costo de tal insensatez para Rusia.
Es un juego estratégico muy delicado que requiere un alto nivel de “expertise†que, honestamente, no lo veo en la dupla Trump-Hegseth.
Desde México, yo observo que los temas de la guerra mundial y la guerra total bajo el nuevo gobierno de Trump no preocupan en absoluto ni a los mexicanos ni al gobierno nacional (de simpatÃas prorrusas) o al ejército mexicano.
Al contrario, los militares mexicanos están asignados a -por ejemplo- administrar con pérdidas cuantiosas una lÃnea aérea cuyos aviones vuelan con ¡dos pasajeros en algunos viajes!
Total, si se acaba el mundo me voy para mi pueblo, piensan muchos compatriotas, y asunto arreglado.
¡Dios nos agarre confesados!