El miedo a quedarse solos

Que una postura sea ruidosa, viral o aplaudida por la mayoría en redes sociales, no significa que sea la correcta. La verdadera libertad de pensamiento es formar un criterio propio, aunque sea difrente al de la mayoría.
23/07/2026

La ocasión anterior hablábamos, en este espacio, sobre la violencia digital en las redes sociales y de cómo algunas marcas y personajes famososse subían al trend, para ganar likes o por temor a la funa, un término utilizado para describir el señalamiento o la condena pública, en las plataformas digitales.

Y es que, en teoría, las redes sociales le abrieron la puerta de par en par a los usuarios para compartir sus ideas y conectar con una audiencia. Eso está excelente, porque les dio espacio a creadores e influencers que jamás habrían tenido cabida en los medios tradicionales.

Sin embargo, en la práctica, ocurrió algo muy distinto: hoy el valor de una opinión parece medirse por la cantidad de personas que la respaldan.

Vivimos en la era del "todos dicen". Si una publicación acumula millones de "me gusta", sí una tendencia domina las conversaciones o si una etiqueta se convierte en viral, muchos asumen que esa es la verdad. No necesariamente porque lo sea, sino porque resulta más cómodo pertenecer a la mayoría que cuestionarla.

Como ejemplo hay varios botones: hace algunos meses las redes sociales amaron y volvieron heroína a una abuela que asesinó, a quemarropa, a un par de inquilinos que no querían desocupar su casa, las masas digitales aplaudieron un delito flagrante como si fuera justicia poética. O el caso de Pedro Sola, quien lanzó comentarios sumamente lamentables que con justa razón indignaron a muchos, pero la respuesta fue una ola de violencia digital que terminó igualando o superando la falta original.

Y, más recientemente, lo que ocurre con Messi: nadie en su sano juicio puede negar su calidad técnica como jugador; sin embargo, en el terreno digital hay tanto hate acumulado que a muchos les da miedo expresar públicamente su admiración por él para no ser linchados.

Es aquí donde la llamada “opinión pública” se vuelve tramposa. La sociología y la comunicación nos enseñan que el comportamiento de las masas en redes no responde a la lógica, sino a las presiones y estímulos del grupo al que pertenecemos. Por puro instinto de supervivencia social, la gente se acomoda a la marea dominante o prefiere guardar silencio por miedo a ser excluida.

Sin embargo, que una postura sea ruidosa, viral o aplaudida por la mayoría, no significa —bajo ninguna circunstancia— que sea la correcta.

En los años 80’s se decía que la televisión manipulaba a las masas y moldeaba la opinión pública. Hoy la televisión cedió su trono, pero el mecanismo es el mismo: ahora es el algoritmo el que dicta hacia dónde se mueve la marea.

Las redes sociales alimentan este ciclo porque sólo entienden de extremos: o amas algo o lo odias. Para las plataformas, las posturas intermedias —esos matices donde vive la realidad— simplemente no existen porque no generan clics.

En el caso de Messi, esto es muy evidente y resulta mucho más rentable: en internet vende más asegurar que es una farsa o, en el otro extremo, endiosarlo como un ser intocable, que admitir con madurez que es un deportista brillante, pero imperfecto. Polarizar la conversación deja dinero; el análisis ecuánime no.

Quizá la verdadera libertad de pensamiento no consiste en llevar la contraria por postura, ni en seguir a la corriente por comodidad. Consiste en mantener la capacidad de formar un criterio propio —incluso cuando éste no coincide con la mayoría.

Porque en tiempos donde un código invisible decide qué vemos y nos hace creer qué piensa el mundo, la opinión más valiosa sigue siendo aquella que nace de la reflexión y no de la presión social.

Todos los comentarios son bienvenidos a vaes.comunicazion@gmail.com

Nos leemos la próxima vez. Hasta entonces.



VERÓNICA VALENCIA GÓMEZ es divulgadora y consultora de comunicación y mercadotecnia en Vaes Comunicación. Es periodista especializada en Tecnologías de la Información, cuenta con una maestría en marketing digital y certificación como instructora capacitadora on line y offline.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de Mobilnews.mx.

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