Hace algunos días hablábamos de que en la mayoría de las empresas, las áreas operan de forma desconectada, cada una enfocada en sus propias prioridades. Así, marketing, ventas, operación y comunicación no logran construir ni proyectar un mensaje unificado hacia el exterior.
Entonces nos quedó una pregunta importante sobre la mesa:
¿La comunicación interna es responsabilidad de mercadotecnia o debería gestionarse como un área totalmente independiente?
La respuesta “de manual” es relativamente sencilla. En teoría, el área de mercadotecnia integra distintas funciones: investigación de mercado, el área comercial, ventas, comunicación, branding, publicidad y relaciones públicas. Todo forma parte del mismo ecosistema porque al final todas esas áreas buscan algo parecido: conectar mejor con las personas y hacer crecer la marca.
Sin embargo, en la práctica, y sobre todo dentro de las pymes, las cosas funcionan muy distinto, por lo general este tipo de empresas no destinan grandes presupuestos para contratar un especialista para cada área. No existe un director de comunicación interna, otro de relaciones públicas, otro de branding y otro de marketing estratégico. Muchas veces una sola persona hace campañas, diseña promociones, lleva redes sociales, coordina proveedores… y además intenta resolver la comunicación entre equipos.
Y aunque eso suena caótico, también explica por qué hoy el los perfiles del mercadólogo y comunicólogos han cambiado muchísimo, y es que ahora estos profesionales además de entender de ventas, publicidad o campañas digitales. También necesita saber comunicar, entender a las personas y traducir ideas; pero sobre todo debe saber detectar conflictos entre áreas antes de que se conviertan en errores operativos.
Porque cuando la comunicación interna queda completamente separada del marketing, empiezan las desconexiones: Marketing promete algo, ventas interpreta otra cosa, operación ejecuta distinto; y el cliente termina viviendo una experiencia que no coincide con lo que la marca anunció.
Por eso, aunque técnicamente pueden existir como áreas independientes, estratégicamente no deberían trabajar aisladas.
Especialmente en las pymes, donde la rapidez y la claridad hacen toda la diferencia.
Y aquí hay algo importante: integrar comunicación y marketing no significa convertir la empresa en un corporativo lleno de juntas eternas o procesos imposibles. Significa algo mucho más simple, y más difícil al mismo tiempo, que todos entiendan qué está prometiendo la empresa y cómo sostener esa promesa en el día a día.
Porque muchas veces creemos que el problema está en la publicidad, en las campañas o en las redes sociales… cuando en realidad el verdadero problema es que internamente nadie está viendo el mismo mapa.
Cuando ambas áreas trabajan juntas, la empresa comunica mejor, opera mejor y toma mejores decisiones.
Esa es la diferencia entre una empresa que solo hace marketing y otras que logran que toda la organización los entienda, los comparta y los viva.
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Nos leemos, la próxima vez. Hasta entonces.