Hace unos días, mientras esperaba a uno de mis clientes en un café, de esos que ofrecen también acceso a internet, no pude evitar escuchar la conversación de la mesa de al lado. Eran dos jóvenes que trabajaban en el mundo del marketing digital. Uno, visiblemente emocionado, le mostraba su laptop al otro y decía: «¡Mira este video, quedó increíble! Ya lleva más de 5,000 reproducciones y cientos de likes en solo dos horas». El compañero asentía sonriente, celebrando el "éxito".
Me quedé pensando: ¿eso es realmente marketing? No me malinterpreten. Que un contenido guste y se comparta se siente muy bien, satisface el ego y da la impresión de que las cosas van marchando. Pero cuando llega el fin de mes y hay que pagar sueldos, renta, proveedores y servicios, las visualizaciones no entran en la cuenta bancaria.
Muchos negocios caen hoy en el síndrome del "like" vacío. Invierten dinero, tiempo y esfuerzo en generar ruido digital, pero se olvidan de lo fundamental: las redes sociales no son un fin en sí mismas, son solo el canal para atraer a clientes reales.
Y para muestra un ejemplo muy concreto. Un negocio decide invertir, digamos, $10,000 pesos al mes en pauta publicitaria en Meta o Google.
Si la agencia o el encargado del área digital regresa a fin de mes mostrando un reporte lleno de "alcanzamos a 50,000 personas", "ganamos 800 seguidores nuevos" y "el video tuvo miles de interacciones", pero las ventas siguen estancadas, esa inversión no se tradujo en nada tangible. Peor aún: se gastó dinero en impresionar a personas que jamás van a comprar.
Meterle dinero a la publicidad sin medir el retorno es como tirar volantes desde un helicóptero y celebrar que cientos de papeles cayeron en la calle, porque para saber si una estrategia digital funciona, hay que dejar de ver el número de seguidores y empezar a revisar las cifras que mueven la balanza comercial. Aquí te comparto algunas metricas que hay que medir- o pedirle al responsable de la campaña:
1. Costo por Prospecto Calificado (CPL): De esos 10,000 pesos invertidos, ¿cuántas personas realmente interesadas preguntaron por el producto o servicio? Si llegaron 100 mensajes de personas buscando cotizar, cada prospecto costó 100 pesos.
2. Tasa de Conversión: De esos 100 prospectos que preguntaron, ¿cuántos se convirtieron en clientes reales? Si cerraste 10 ventas, tu tasa de conversión fue del 10%.
3. Costo de Adquisición de Cliente (CAC): Dividiendo los 10,000 pesos de pauta entre los 10 clientes nuevos que cerraste, sabes que te costó 1,000 pesos adquirir a cada cliente.
4. Retorno de Inversión en Publicidad (ROAS): Si cada uno de esos 10 clientes te compró un paquete o producto de 3,000 pesos, ingresaste 30,000 pesos. Felicidades: invertiste 10,000 y generaste 30,000. Tu inversión tuvo un retorno claro y positivo (3 a 1).
Ahí es donde el marketing cobra sentido. Si no conoces estos números, no estás haciendo estrategia comercial; estás haciendo relaciones públicas digitales o puro entretenimiento.
El algoritmo de las redes sociales está diseñado para favorecer el contenido divertido o sensacionalista, pero el entretenimiento no siempre construye marcas sólidas ni genera ventas.
Una empresa no necesita miles de seguidores dispersos que solo le den "me gusta" a un meme o a un video bonito. Necesita una audiencia bien definida, un mensaje claro en español directo y sin rodeos, un producto que resuelva una necesidad real y un proceso de atención ágil que convierta la duda de un cliente en una compra concretada.
La próxima vez que revises el informe de tus campañas o te entusiasmes por el alcance de una publicación, tómate un minuto para ver más allá de la pantalla. ¿Qué hicieron esas personas después?
Tal vez ahí descubramos si tenemos solamente un perfil muy popular en redes sociales o una herramienta que realmente está ayudando al negocio.
Porque los likes pueden alimentar el algoritmo, pero la nómina, todavía no.
Todos los comentarios son bienvenidos a vaes.comunicazion@gmail.com
Nos leemos la próxima vez. Hasta entonces.