El 31 de mayo de 1970, el entonces presidente de M茅xico, Gustavo D铆az Ordaz, inaugur贸 el primer Mundial de Futbol celebrado en nuestro pa铆s. Sin embargo, la ocasi贸n no le permiti贸 al mandatario lucirse, porque recibi贸 abucheos y rechiflas en el Estadio Azteca.
Algo similar sucedi贸 en M茅xico 86, cuando el presidente Miguel de la Madrid Hurtado tom贸 la palabra y el Estadio Azteca lo recibi贸 con una sonora reprobaci贸n.
El pr贸ximo 11 de junio, el Estadio Azteca se convertir谩 en el primer recinto en el mundo en ser sede de tres inauguraciones de la Copa Mundial de Futbol; sin embargo, en esta ocasi贸n no asistir谩 la presidenta de M茅xico, Claudia Sheinbaum Pardo, bajo el argumento de que prefiere ver el partido en el Z贸calo de la Ciudad de M茅xico para disfrutar el evento con el pueblo de M茅xico, y adelant贸 que regalar谩 su boleto a una destacada mujer futbolista, quien ser谩 seleccionada a trav茅s de un concurso en donde las interesadas muestren sus habilidades con el bal贸n de futbol.
Si bien el argumento de la Presidenta es v谩lido, y quiz谩 le sea m谩s redituable en t茅rminos de imagen asistir al Z贸calo, lo cierto es que existe la sospecha de que no quiere correr el riesgo de ser abucheada por el estadio como pas贸 con D铆az Ordaz y De la Madrid hace algunos a帽os, por lo que invent贸 una salida elegante para no someterse al juicio en el estadio m谩s grande del pa铆s.
Y es que los abucheos en las inauguraciones de los grandes eventos deportivos no son un fen贸meno exclusivo de M茅xico. Por ejemplo, Jacob Zuma, entonces presidente de Sud谩frica, fue abucheado en la inauguraci贸n del Mundial 2010 y Dilma Rousseff, entonces presidenta de Brasil, fue abucheada en la inauguraci贸n del Mundial 2014, ello a pesar de que ni siquiera habl贸, es decir, s贸lo por haber sido mostrada en la pantalla del estadio.
Adem谩s, hay que considerar que el boleto m谩s barato para la inauguraci贸n del Mundial rondar谩 los 8 mil pesos y los m谩s caros superar谩n la barrera de los 100 mil. Por tanto, los mexicanos que asistan al Azteca pertenecer谩n a la clase alta o media alta, estratos en donde Morena tiene menos popularidad, por lo que las posibilidades de abucheo se incrementan.
En cambio, en el Z贸calo habr谩 personas de todos los estratos, incluyendo clase media y baja, de forma que la Presidenta calcula que tendr谩 un ambiente m谩s propicio para ella en el Z贸calo, con muchos menores riesgos de abucheo.
Al final, Sheinbaum quiere evitar alg煤n episodio que quede para la posteridad en el imaginario popular y que el mismo sirva a sus detractores para afirmar que la popularidad de la presidenta va disminuyendo.
Lo cierto es que por este motivo la Presidenta perder谩 una importante posibilidad de convivir con mandatarios y figuras relevantes que s铆 asistir谩n al partido, ya que estos espacios sirven para tener interacci贸n con actores clave que pueden ayudar a M茅xico.