Darío Fritz

TERRITORIOS BALDÍOS
Sobreviven sobre lo que el presente les permite alcanzar. Nunca a la deriva, con ojos bien abiertos, curados de promesas incongruentes. Allí están las madres que buscan a sus hijos desaparecidos.


Mucha expectativa para quince días, pero en un segundo un árbitro pita y la desbarata. Y cada quien a su casa. O quizá haya otro partido, otro y otro. Eso lo puede hacer eterno.


Al cabo de casi nueve décadas, en EUA las condiciones laborales han mejorado para los trabajadores agrícolas migrantes, pero hay otros entornos que permanecen inalterables.


A veces nos equivocamos de cabo a rabo, y algunos de los editores universitarios llegan a ocupar gustosos y presumidos ese lugar de “hijos del diablo”.


La exposición digital aprieta con su publicidad, entretenimiento, fake news, consumo, pero aun así se convierte en secundaria al momento de considerar vías de conocimiento y aprendizaje como los que aportan los museos.


En caso de que alguien te pregunte no será para sonreír ni decretar que hemos sido rescatados de nuestra realidad. Nada que podamos responder. Al globo terráqueo nunca lo podremos invertir.


Hacer de la verdad una revolución no podría quedar mejor como esencia para describir a cada uno de los verdaderos periodistas que salen todos los días a contar la vida de los otros.


Mejor ganar tiempo, dicen los estrategas de crisis, con la amenaza de la derrota tocando a la puerta. Y ya se verá luego. Paso a paso, sugerirán.


En el mundo de la ultrainformación a la que estamos expuestos, el aislamiento surge como la madriguera por donde avistar el mundo, atados a la facilidad de que otros nos cuenten, enganchados al placebo digital.


La reinvención del machismo entre jóvenes, asumida como manosfera, busca salidas en el exitismo del dinero y el perfeccionamiento del cuerpo en el gimnasio, en afrontar conspiraciones creadas en sus cabezas.


Contenido reciente