Jéssica Rosales

EL TINTERO
Todo se transforma cuando cambiamos la intención: de comprar por impulso a comprar con propósito.


El feminismo de ocasión que se enciende según la conveniencia partidista, es precisamente lo que debilita la causa de las mujeres en México. La lucha contra la violencia de género no admite excepciones.


El gobierno federal centraliza recursos, fortalece al Ejército y sostiene programas clientelares con fines electorales. ¿Dónde están los diputados de Morena por Coahuila?


La ausencia de peritajes, supervisión técnica y control de calidad en obras escolares en este programa federal pone en riesgo la seguridad de los niños. Ya un niño perdió la vida en Coahuila.


Millones de personas perderán su derecho a defenderse en los tribunales solo para que el gobierno pueda recaudar más dinero y hacer sus proyectos sin que nadie los cuestione.


En el ámbito del activismo social y la representación comunitaria, las fracturas en la UNTA afectan a los protagonistas, pero también a las causas que dicen defender. 


Se han convertido en voceros de un estilo de vida que enaltece la violencia y degrada la cultura del esfuerzo. Logran seducir a niñas, niños y adolescentes que, en su búsqueda de identidad, terminan fascinados por estas narrativas destructivas.


Claudia Sheinbaum rompió con siglos de inercia patriarcal al devolverle a Josefa Ortiz su apellido completo y, con ello, su identidad plena. Más que un acto anecdótico, se trata de un recordatorio poderoso: las mujeres no son de nadie.


Si Morena y sus aliados no definen pronto un rumbo claro en Coahuila, el costo político podría ser irreversible. No se trata solo de la próxima elección, sino de la credibilidad de un movimiento.


Incluso los propios militantes de Morena en Coahuila reconocen que la cercanía del gobernador Manolo Jiménez con la presidenta ha sido positiva.


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