Jesús Garza

VISIÓN MACRO
La inversión en ciencia y tecnología en México es muy pobre y la infraestructura digital es muy baja, corre el riesgo de quedar en atrapado en un crecimiento potencial entre 1% y 2% anual.


Las buenas noticias provienen del sector tecnológico relacionado con la IA que contrarrestará la desaceleración de la actividad económica mundial. México debería apostarle a integrarse a ese sector para impulsar a su economía. 


El Gobierno México está sacrificando la inversión pública en sectores estratégicos justo cuando la economía necesita más infraestructura, más energía y más capacidad logística.


La economía mexicana se transformó gracias al TLCAN; ahora, la falta de claridad en la nueva etapa del acuerdo puede frenar esa evolución.


Al otorgar créditos la banca no se guía por discursos, sino por riesgo. Y el riesgo en México está aumentando. Y cuando el crédito baja, el crecimiento baja con él.


Mientras el centralismo energético siga intacto, el nearshoring tendrá un techo. Y ese techo no lo pone el mercado: lo pone el gobierno federal.


La narrativa de que la relocalización de empresas es suficiente para blindar a la economía mexicana se desmorona frente a los datos. El sur sin obra pública se desinfla.


México necesita políticas regionales diferenciadas, no un modelo único dictado desde la capital. Un país competitivo necesita competencia entre regiones, no obediencia a un centro.


La liberalización no es un lujo ni un capricho ideológico. Es la única vía para que México deje atrás el estancamiento y construya una economía dinámica, competitiva y capaz de generar bienestar real.


En un mundo incierto, España se ha consolidado como un refugio patrimonial seguro, estable y global para el capital latinoamericano, especialmente en el sector inmobiliario.


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