Jesús Garza

VISIÓN MACRO
México necesita políticas regionales diferenciadas, no un modelo único dictado desde la capital. Un país competitivo necesita competencia entre regiones, no obediencia a un centro.


La liberalización no es un lujo ni un capricho ideológico. Es la única vía para que México deje atrás el estancamiento y construya una economía dinámica, competitiva y capaz de generar bienestar real.


En un mundo incierto, España se ha consolidado como un refugio patrimonial seguro, estable y global para el capital latinoamericano, especialmente en el sector inmobiliario.


Para revertir el estancamiento se requieren políticas públicas que impulsen la apertura de sectores estratégicos, fomenten la innovación tecnológica y fortalezcan la calidad educativa.


Las empresas que operan en México enfrentan un costo energético significativamente mayor al de Estados Unidos. El nearshoring exige energía barata, limpia y confiable, y México esta perdiendo en esta competencia.


Si México quiere aprovechar plenamente la oportunidad del nearshoring y elevar su crecimiento potencial, necesita un sistema financiero más competitivo, más accesible y orientado al financiamiento productivo. 


Para atacarlo, México debe fortalecer la competencia bancaria, desarrollar mercados de capital más profundos, mejorar la calidad del gasto público y elevar la productividad.


Inversionistas extranjeros han expresado preocupación por la incertidumbre regulatoria en energía, donde decisiones judiciales y administrativas se perciben como lentas, discrecionales o sujetas a cambios abruptos.


Cuando el costo financiero crece, desplaza aún más la inversión pública, que en 2025 cayó 28.4% real, registrando su nivel más bajo desde 2021. 


El país importa más del 70% de las gasolinas que consume, por lo que un precio de petróleo más elevado presiona el costo de las gasolinas.


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