Raúl Guajardo Cantú

MASTER
En los próximos meses los partidos políticos y sus posibles candidatos lo buscarán, necesitan de su voto, pero a cambio no están dispuestos a solucionar nuestros problemas, sino los suyos.


Samuel García heredará al próximo gobernador una deuda pública que podría convertirse en el principal impedimento para mejorar el servicio de transporte público y no digamos la movilidad del estado.


Samuel se vendió a sí mismo como un político moderno, promotor de soluciones tecnológicas y muchos le compraron el discurso, pero gran parte quedó en eso: un discurso.


Los virreyes del PAN y del PRI en Nuevo León pueden facilitar que Morena o Movimiento Ciudadano ganen la gubernatura en 2027 porque si Adrián de la Garza gana podrían perder buena parte de su poder.


Si los priistas no cumplen los acuerdos de dejar la candidatura de Monterrey al PAN, lo más probable es que ni con alianza triunfen en Nuevo León y la capital. Y el PRI es el que más puede perder.


Los favoritos en las luchas internas en cada partido por las candidaturas a gobernador de Nuevo Léon pueden cambiar si se presenta alguna situación disruptiva que hoy no esté siendo contemplada.


No le crea a nadie que venga a decirle que ya ganó o que su triunfo en la elección del 2027 es inevitable, pueden pasar muchas cosas.


No es un partido perfecto, ha cometido errores, pero sí es un instituto político honesto que ha corregido y aprendido las lecciones que ha tenido en su corta vida electoral. Quizá sea ya tiempo para dar oportunidad a nuevos actores.


Quizá los políticos, como los conductores, deberían de entender la responsabilidad que asumen al ponerse al volante de un gobierno, del nivel que sea.


La edad no es, por sí misma, un elemento para decir si una persona es capaz o no de llevar a cabo determinadas acciones en diferentes ámbitos de la vida, entre ellos, el ejercicio de gobierno.


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