En Estados Unidos, las personas que asisten con mayor frecuencia a servicios religiosos son más felices que aquellas que no asisten o que van poco a servicios religiosos.
Asà lo indican los datos de la Encuesta Social General, o General Social Survey (GSS), reportados en un análisis que circuló en redes sociales en estos dÃas.
En México, las encuestas muestran que la religión también se relaciona con la felicidad, pero no es la asistencia a las iglesias lo que impulsa esa relación, sino la importancia que las personas le dan a la religión en sus vidas.
De acuerdo con el seguimiento de las encuestas de valores realizadas en nuestro paÃs entre 1990 y 2023, las personas que consideran que la religión es muy importante en su vida tienden a decir que son muy felices en mayor proporción que quienes no le dan tanta importancia a la religión.
A lo largo de 33 años que cubre la serie de encuestas de valores en México, la brecha en felicidad entre esos dos grupos de personas, las que dan mucha importancia a la religión y las que no le dan importancia, alcanza 9 puntos en promedio, pero llegó a ser de hasta 16 puntos en los años 90.
Si bien la brecha se ha mantenido, la encuesta más reciente, realizada en 2023, indica una diferencia menor, de apenas 3 puntos.
Fuera de esta última observación, que habrá que ver si se sostiene en estudios posteriores, la conclusión es que las personas que consideran a la religión muy importante en su vida dicen ser más felices que aquellas que dan poca o nula importancia a la religión.
Consideremos ahora la brecha en felicidad según la asistencia a servicios religiosos: a diferencia de Estados Unidos, donde esa brecha es más marcada, en México, las personas que asisten con mayor frecuencia a servicios religiosos expresan niveles ligeramente más altos de felicidad que quienes no asisten, pero la diferencia es menor.
La brecha en felicidad para todo el periodo de 1990 a 2023, entre asistentes y no asistentes a las iglesias, es de 3 puntos porcentuales, apenas una tercera parte de la brecha en felicidad que arroja la importancia que se da a la religión.
En nuestro paÃs, la religión como algo personal y no necesariamente como algo institucional, parece más fuertemente relacionada con la felicidad.
Lo que no deja de ser notable es el aumento de la felicidad a lo largo de todo el periodo estudiado, y sobre todo a partir del inicio del nuevo milenio.
Entre el grupo de mexicanos que da mucha importancia a la religión en sus vidas, el porcentaje que dijo ser muy feliz pasó de 31 a 67 por ciento entre 1990 y 2023, alcanzando un pico de 71 por ciento en 2012.
Por su parte, el aumento en la felicidad entre quienes no dan importancia a la religión fue de 24 a 64 por ciento entre 1990 y 2023, siendo este último el pico más alto de la serie hasta ahora.
Aunque la brecha por religiosidad se ha mantenido, ese aumento en la felicidad ha significado el cierre de brechas polÃticas. Me explico.
Durante varios años, las personas que se consideran polÃticamente de derecha expresaron mayores niveles de felicidad que las personas de izquierda, pero esa brecha se ha cerrado en los estudios más recientes, borrando prácticamente lo que podrÃa ser una brecha ideológica de la felicidad, aunque no invirtiéndola. Es decir, la izquierda hoy dice ser tan feliz como la derecha: van parejas.
Por otro lado, las personas que valoran la democracia tienden a decir que son más felices que las personas que rechazan la democracia. Para esto hay varios indicadores que lo confirman, asà que valorar la democracia parece generar un mayor sentido de bienestar subjetivo. O al revés, quienes tienen un mayor sentido de bienestar valoran más la democracia.
La religiosidad se mantiene como un correlativo de la felicidad en nuestro paÃs, pero la polÃtica parece estar emparejando a las personas en su sentido de bienestar subjetivo, algo curioso en estos tiempos de polarización polÃtica.