Como comentamos en la pasada entrega, aquà Desde Mi Escritorio, hay frases que nacen en una campaña publicitaria, en una conversación casual o en una publicación de redes sociales, y terminan convirtiéndose en un estado de ánimo colectivo. Eso es precisamente lo que ha ocurrido con el ya famoso “¿Y si sÃ?â€, una expresión que se ha apoderado del imaginario mexicano durante esta Copa del Mundo y que hoy vuelve a cobrar una fuerza inusitada tras la contundente victoria de la Selección Mexicana sobre Ecuador.
Hace apenas unos dÃas, la frase era una mezcla de esperanza, ironÃa y cautela. Hoy, después del triunfo de 2-0 frente al conjunto sudamericano, se ha transformado en una pregunta legÃtima que millones de mexicanos se hacen con absoluta seriedad. ¿Y si sà se puede? ¿Y si sà llega México más lejos que nunca? ¿Y si sà estamos ante una generación capaz de romper las barreras históricas del fútbol nacional?
La actuación del equipo mexicano ante Ecuador fue, para muchos analistas y aficionados, una de las más completas de los últimos años. Orden táctico, intensidad, personalidad y una contundencia pocas veces vista en escenarios mundialistas permitieron sellar el boleto a los octavos de final. No fue una victoria producto de la casualidad o de una genialidad aislada; fue el resultado de un equipo que jugó convencido de sus capacidades y que mostró una identidad futbolÃstica que durante mucho tiempo pareció ausente.
Y es precisamente ahà donde la frase encuentra su verdadera dimensión. El “¿Y si sÃ?†no habla únicamente de fútbol. Habla de la posibilidad de creer nuevamente. Habla de una sociedad acostumbrada a las dificultades, a los desencantos y a las crÃticas permanentes, que encuentra en el deporte un espacio para ilusionarse.
Ahora el reto es monumental. Enfrente estará la poderosa selección de Inglaterra, una de las grandes favoritas del torneo y un conjunto plagado de figuras internacionales. Nombres como Jude Bellingham, Harry Kane, Phil Foden, Bukayo Saka y Declan Rice representan el poderÃo de una escuadra construida para competir por el tÃtulo mundial.
Sin embargo, algo ha cambiado en el ánimo colectivo. En otros tiempos, la conversación giraba alrededor de cuántos goles podrÃa recibir México o qué tan complicada serÃa la eliminación. Hoy la narrativa es distinta. Hoy la pregunta dominante es precisamente esa: ¿Y si sÃ?
Las plazas públicas, los restaurantes, los centros de trabajo y las redes sociales reflejan una energÃa difÃcil de ignorar. Personas de distintas edades, ideologÃas y condiciones sociales encuentran un punto de coincidencia alrededor de la camiseta verde. Durante noventa minutos desaparecen las diferencias polÃticas, las discusiones cotidianas y los problemas económicos. El fútbol vuelve a convertirse en un lenguaje común que une a millones.
No significa que los problemas del paÃs desaparezcan. La inseguridad, los retos económicos, las diferencias polÃticas y las preocupaciones sociales siguen ahÃ. Pero el Mundial ofrece algo que pocas cosas consiguen: una pausa emocional colectiva. Un momento para celebrar, convivir y recordar que también existen razones para compartir alegrÃa.
El próximo domingo México vivirá una jornada que promete ser histórica. Desde temprana hora comenzarán las reuniones familiares, los desayunos improvisados, las camisetas verdes en las calles, en las misas dominicales y las apuestas entre amigos. Las plazas públicas y los espacios habilitados para observar el encuentro volverán a llenarse de familias enteras que compartirán nervios, esperanza y emoción.
Se espera un ambiente futbolero pocas veces visto. El paÃs entero estará pendiente de un mismo partido y de una misma posibilidad.
Porque más allá del resultado final, algo ya ganó México en este Mundial: la capacidad de volver a creer.
Y mientras rueda el balón frente a Inglaterra, millones de voces repetirán la frase que se ha convertido en el lema no oficial de esta generación mundialista: ¿Y si s�…
Buen fin de semana, la frase: Si nunca lo intentas, nunca lo sabrás. ¡Ãnimo!