Cada tercer domingo de junio nos detenemos un momento para rendir homenaje a la figura paterna. Se llena el ambiente de mensajes emotivos, promociones de regalos y publicaciones que resaltan frases como “el mejor papá del mundo”. Y aunque esta fecha no tiene la fuerza comercial del DĂa de la Madre —de hecho, se gasta en promedio un 30% menos en regalos—, sĂ tiene una historia profundamente significativa que vale la pena recordar.
El DĂa del Padre naciĂł en 1910 en Estados Unidos, gracias a una mujer llamada Sonora Smart Dodd. Ella quiso homenajear a su padre, un veterano de guerra que, tras enviudar, criĂł solo a sus seis hijos. Desde entonces, la idea se fue extendiendo a otros paĂses. En MĂ©xico, como en buena parte de AmĂ©rica Latina, lo celebramos el tercer domingo de junio. Pero en lugares como España o Italia se conmemora el 19 de marzo, en honor a San JosĂ©, el padre adoptivo de JesĂşs. Y en Tailandia, el festejo ocurre el 5 de diciembre, en el cumpleaños del difunto rey Bhumibol, considerado el “padre de la naciĂłn”.
SegĂşn el INEGI, en nuestro paĂs hay 21.2 millones de hombres que se identifican como padres, es decir, casi la mitad de los hombres mayores de 15 años. La edad promedio es de 45 años, y la mayorĂa —más del 56 %— cuenta con escolaridad básica. A pesar de los retos, el 87 % de ellos forma parte de la poblaciĂłn econĂłmicamente activa y está ocupado laboralmente.
Sin embargo, los datos también revelan contrastes importantes. Sólo 6.6 % de los padres dedican tiempo al cuidado directo de sus hijos, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo. Aunque cada vez más hombres quieren involucrarse, las estructuras sociales y laborales aún les dificultan hacerlo plenamente.
SegĂşn cifras del INEGI, en MĂ©xico existen más de 1.5 millones de hogares donde los padres crĂan solos a sus hijos. Hombres que, sin excusas ni evasiones, asumieron con entereza una responsabilidad que la sociedad muchas veces espera exclusivamente de la madre. Padres que se encargan de llevar a sus hijos al mĂ©dico, preparar loncheras, asistir a juntas escolares y, sobre todo, educar con amor y con valores. Solo 3 de cada 10 hombres toman su permiso de paternidad, lo que refleja una cultura que todavĂa relega al padre al margen de la crianza, y lo castiga si se involucra “demasiado”.
En contraparte, la realidad tambiĂ©n nos confronta con otra cifra: Hay más de 4 millones de hogares sin presencia paterna y más de 60 mil padres están inscritos en el Registro Nacional de Deudores Alimentarios, sin considerar la cifra negra, hombres que evaden sus obligaciones más básicas con sus propios hijos. El sistema judicial apenas comienza a poner el foco en este tema, al imponer restricciones a quienes no cumplen: no pueden ocupar cargos pĂşblicos, salir del paĂs o casarse por el civil. Pero aĂşn es poco, si consideramos el daño profundo que provoca la ausencia econĂłmica y emocional de un padre que simplemente decide no estar.
Y aunque cada año vemos más mensajes publicitarios y ofertas para regalar lociones, herramientas o asadores, estos también reproducen clichés del “papá rudo y trabajador”.
AsĂ que hoy, más que felicitar por costumbre, honremos a quienes sĂ están: a los que educan con el ejemplo, a los que escuchan, a los que se doblan de cansancio y aĂşn asĂ acuden a una funciĂłn escolar. A los que han elegido ser papás todos los dĂas, con responsabilidad, ternura y dignidad. Porque desafortunadamente no todos los hombres que tienen hijos son padres.