Un alto déficit fiscal que está elevando el endeudamiento en los Estados Unidos aunado a las crecientes presiones inflacionarias debido a la implementación de los aranceles y la Guerra en Medio Oriente (alza en el precio del crudo), han provocado que las tasas de interés se mantengan en niveles elevados. Para el sector inmobiliario, las tasas de interés son fundamentales para la demanda de vivienda.
Actualmente, la tasa hipotecaria a 30 años en los Estados Unidos se mantiene en niveles históricamente altos a la década pasada. El salto importante de las tasas de interés a partir de los mínimos de 2021 ha reducido drásticamente la accesibilidad a la vivienda. El mercado opera bajo un régimen de “dinero caro” que afecta directamente a compradores, vendedores y desarrolladores. El costo del financiamiento es hoy el principal freno del mercado inmobiliario estadounidense.
Millones de propietarios tienen hipotecas originadas en años con tasas muy bajas por lo que refinanciarlas para comprar una vivienda nueva implicaría encarecer el pago de su deuda. La caída del refinanciamiento reduce el consumo, movilidad laboral y actividad económica. El impacto trasciende del sector inmobiliario y afecta a la economía real. Es decir, la subida de tasas largas estrangula la capacidad de ajuste financiero de los hogares.
España vive una dinámica opuesta donde las tasas de interés son más bajas, lo que incentiva la compra de vivienda. Aunado a ello, la demanda extranjera por vivienda está impulsando al sector inmobiliario en zonas costeras y grandes ciudades. Asimismo, el mercado de alquiler turístico y residencial mantiene ocupaciones altas. Finalmente, existe un faltante importante de vivienda. El Banco de España calcula que entre 2021 y 2025 se acumularon 750 mil faltantes de vivienda el equivalente del 3.7% del total de los hogares del país. Como comparativo, en Italia se observa un faltante de 1.5% y en Francia se tiene un equilibrio.
España ofrece rentabilidades de alquiler competitivas en distintos segmentos como el residencial, turístico e industrial. Las ventajas de invertir en el sector inmobiliario en España incluyen menor volatilidad de tasas, mayor previsibilidad regulatoria, mayor seguridad jurídica y pertenencia a la eurozona que le da estabilidad al sector financiero y económico. Finalmente, un mercado diversificado (vivienda, turismo, coliving, senior living, industrial) le da más oportunidades al inversor.
Mientras la subida de tasas congela el mercado inmobiliario estadounidense, España emerge como uno de los destinos más estables y atractivos para invertir en real estate.