La estabilidad ya no basta: el siguiente reto bancario de México

México ya resolvió gran parte del problema de la estabilidad bancaria. El siguiente paso es construir un sistema financiero más competitivo, más diverso y con mayor capacidad para financiar inversión productiva.
03/09/2026

Durante las últimas tres décadas, México logró algo que muchos países latinoamericanos no pudieron conseguir con la misma consistencia: construir un sistema bancario estable, rentable y bien capitalizado. Tras la crisis de 1995, las autoridades fortalecieron la supervisión, endurecieron la regulación prudencial y consolidaron un sector que hoy resiste razonablemente bien los episodios de volatilidad financiera tanto nacionales como internacionales. Sin embargo, el éxito de esa estrategia plantea una nueva pregunta: ¿es suficiente tener un sistema bancario estable para impulsar el crecimiento económico?

La evidencia sugiere que no.

Actualmente, los principales bancos del país concentran alrededor de 65 a 70 por ciento de los activos, créditos y depósitos del sistema financiero. Esa concentración no implica automáticamente falta de competencia, pero sí obliga a preguntarse si existen suficientes incentivos para ampliar el crédito, desarrollar nuevos productos financieros y atender a sectores tradicionalmente subatendidos.

El problema es especialmente relevante para las pequeñas y medianas empresas (PYMES). Las PYMES generan una parte fundamental del empleo y la actividad económica, pero suelen enfrentar mayores obstáculos para obtener financiamiento. Carecen de historiales crediticios extensos, cuentan con menos garantías y, en muchos casos, dependen de relaciones bancarias tradicionales para acceder a crédito.

Los datos del Banco de México reflejan esta realidad. Durante el primer trimestre de 2026, 64.3 por ciento de las empresas encuestadas utilizó financiamiento de proveedores, mientras que apenas 25 por ciento recurrió al crédito de la banca comercial. Aunque esto no significa que las empresas estén excluidas del sistema bancario, sí revela que las fuentes alternativas de financiamiento continúan siendo más relevantes que el crédito bancario para una gran parte del sector productivo.

El desafío para México no consiste en debilitar la estabilidad financiera lograda desde los años noventa. Tampoco se trata de reducir artificialmente la concentración bancaria. El verdadero objetivo debe ser aumentar la contestabilidad del mercado: facilitar que nuevas instituciones puedan entrar, crecer y competir bajo reglas prudenciales sólidas.

La experiencia internacional ofrece algunas lecciones valiosas. En el Reino Unido, las reformas orientadas a facilitar la comparación entre bancos y la movilidad de los clientes favorecieron la aparición de nuevos competidores. En Brasil, las fintech reguladas han presionado a los bancos tradicionales a reducir costos y mejorar su eficiencia. En Alemania y Texas, bancos regionales y comunitarios continúan desempeñando un papel relevante en el financiamiento de empresas locales.

México ya resolvió gran parte del problema de la estabilidad. El siguiente paso es construir un sistema financiero más competitivo, más diverso y con mayor capacidad para financiar inversión productiva. En una economía que busca acelerar su crecimiento, la pregunta ya no es cómo evitar otra crisis bancaria, sino cómo lograr que el crédito contribuya más plenamente al desarrollo económico.

jgarza@grupogamma.com.mx



JESÚS GARZA es director general de Soluciones Financieras GAMMA, CEO de Miri Capital LLC e investigador no residente de Baker Institute en la Universidad de Rice. Tiene un doctorado en Finanzas y maestría en Economía Financiera, ambas por la Universidad de Essex en el Reino Unido.

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