La inteligencia artificial (IA) está siendo el sector con mayor crecimiento económico e inversión de este siglo. La consultora McKinsey estima que la IA añadirá de entre 13 y 15 billones de dólares al PIB mundial hacia 2030, lo que equivale al PIB de China de la actualidad. Si bien, se esperan externalidades positivas por el crecimiento de la IA, es evidente que los paÃses que se incorporen a este sector serán los beneficiados dejando a los demás atrás.
El mundo en la actualidad está dividido entre paÃses que invierten activamente en la tecnologÃa y paÃses que no lo hacen. Por ejemplo, Corea del Sur, Japón y Alemania invierten en investigación y desarrollo 4.5%, 3.3% y 3.1% del PIB, respectivamente. En contraste, México solo invierte 0.3% del PIB (nivel más bajo la OCDE). El caso de México es triste ya que lleva décadas con inversiones muy pobres en este rubro. El resultado es evidente, los paÃses que están invirtiendo en IA tendrán niveles de desarrollo muy superiores. En la actualidad, EE.UU. concentra el 70% de la inversión global en IA (Stanford AI Index 2026).
La infraestructura digital es el nuevo determinante del crecimiento. EE.UU. cuenta con más de 5,300 centros de datos por más de 2 mil en Europa. En México se cuenta menos de 60. Sin capacidad computacional la IA no podrá escalar y por ende, no tendrá el impacto deseado en la economÃa. La IA ya está elevando la productividad en paÃses avanzados. Según estudios del Boston Consulting Group (BCG) la automatización en el sector manufacturero aumenta la productividad en hasta 30%. En el sector de la logÃstica reduce los costos operativos entre 15% y 25%. En el sector salud los algoritmos reducen los tiempos de diagnóstico hasta en 40%. En servicios financieros los algoritmos reducen los riesgos y aceleran la toma de decisiones.
AsÃ, la brecha tecnológica será la nueva brecha de desarrollo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la IA elevará la productividad en paÃses desarrollados entre 0.8% y 1.5% anual. En contraste, pronostica un menor impacto en economÃas emergentes que no cuentan con la inversión adecuada en capital humano y digital. Los paÃses sin IA quedarán atrapados en un crecimiento potencial entre 1% y 2% anual.
México corre el riesgo de quedar en los paÃses de velocidad lenta. La inversión en ciencia y tecnologÃa es muy pobre y la infraestructura digital es muy baja. Además, no cuenta con mano de obra especializada. Tiene un déficit de ingenieros y cientÃficos de datos. Sin una estrategia nacional de IA, México seguirá ensamblando, no diseñando y se distanciará de los paÃses con un alto crecimiento y desarrollo económico. La IA no solo acelerará a los paÃses la adopten; frenará a los que no.