El dólar Index (DXY), que mide el valor del dólar estadounidense frente a una canasta de monedas, perdió alrededor de 8% en 2025. Frente a las divisas más fuertes —euro, yen, franco suizo y libra esterlina— la caÃda fue cercana al 10%. Varios factores explican el deterioro de la moneda estadounidense.
El primero es el deterioro fiscal en Estados Unidos, agravado por paquetes de gasto crecientes que han elevado la percepción de riesgo sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas. El resultado ha sido un aumento significativo en la deuda, lo que ha generado incertidumbre entre inversionistas globales y debilitado la confianza en el dólar.
El segundo factor es el menor crecimiento económico en Estados Unidos. El impacto de los aranceles está erosionando el dinamismo económico, mientras que otras regiones —como la eurozona y el sur y sureste de Asia— muestran señales de una aceleración más sólida. La pérdida del “premio de crecimiento†estadounidense reduce la demanda por activos denominados en dólares.
El tercer factor son las expectativas de recortes adicionales en la tasa de interés por parte de la Reserva Federal (Fed). Los mercados anticipan que la tasa se acerque a niveles de 3.0%–3.5% en 2026, lo que disminuye el atractivo relativo del dólar frente a otras divisas con rendimientos más altos.
El cuarto elemento es la reconfiguración de flujos globales. Inversionistas europeos y asiáticos han reducido su exposición a activos estadounidenses y aumentado posiciones en mercados locales y alternativos, debilitando la demanda estructural por dólares.
En este contexto, el euro se perfila como uno de los principales beneficiados. La recuperación económica en la eurozona y una menor incertidumbre polÃtica fortalecen a la moneda europea. La tendencia deberÃa continuar si, además, la Fed reduce el diferencial de tasas entre Estados Unidos y Europa.
El peso mexicano enfrenta un escenario mixto. El diferencial de tasas seguirá atrayendo capitales vÃa carry trade, pero los riesgos internos —fiscales, energéticos y de seguridad— podrÃan limitar su apreciación y aumentar su volatilidad.
Finalmente, el oro emerge como uno de los grandes ganadores. La combinación de un dólar débil, tasas más bajas y tensiones geopolÃticas impulsa la demanda por activos refugio. El bitcoin, por su parte, no ha mostrado un comportamiento similar, reduciendo su atractivo como activo defensivo.