Bastaron unas horas de lluvias intensas para que, nuevamente, fuésemos testigos de la insuficiencia que el área metropolitana de Monterrey padece en materia de drenaje pluvial, automóviles arrastrados por la corriente, arroyos desbordados, imposibilidad para los peatones de cruzar calles y, por desgracia, una persona fallecida a consecuencia de la lluvia.
Aclaremos que estas no son escenas que solamente se presenten en nuestra ciudad, quizá sean pocas las urbes en el mundo que se encuentren preparadas para enfrentar fenómenos meteorológicos como el que se presentó el jueves de la semana pasada. Hemos presenciado, a través de los medios de comunicación, ciudades de Europa, como París, Ímola o vastas zonas de Alemania, bajo el agua debido a intempestivas y atípicas lluvias.
Incluso potencias económicas como Dubái se han visto afectadas por fenómenos como el citado y qué decir de nuestro vecino del norte, donde se han presentado inundaciones en muchas ciudades, Nueva York y el vecino estado de Texas en diferentes comunidades.
Quizá la causa sea que el drenaje pluvial es una obra que no luce, es costosa y genera inconvenientes durante su construcción, la cual seguramente se extendería por un periodo más largo que el existente entre periodos electorales. Difícilmente se invierte en ello, ya que no se traduce en votos en las siguientes elecciones.
Además, no es un fenómeno aislado, se presenta ante el crecimiento, en muchos casos desordenado, de la mancha urbana, la cual ocupa espacios que deberían estar destinados al desfogue natural del agua de lluvia.
El problema, nos parece, es que, si los gobernantes no desean invertir en mejorar el sistema de drenaje pluvial, por lo menos deberían tener planes de prevención de los fenómenos y atenerse a ellos para enfrentar situaciones que si bien no son previsibles en el largo plazo, sí lo son en el tiempo en que se desarrollan.
Existe, según recordamos, un mapa de riesgos del estado, en el cual seguramente se encuentran señalados aquellos puntos en los cuales la vialidad se ve afectada en tiempo de lluvias, ¿qué tan difícil puede ser desplegar elementos de tránsito, policía y protección civil en esos lugares para evitar que los conductores, apurados o irresponsables, se adentren en ellos pese a las indicaciones existentes?
Hay que decirlo también, la gente se aventura a ingresar con sus autos en puntos como el cruce de Fidel Velázquez y Manuel L. Barragán, donde, casi por obligación, se verán atrapados en la inundación que ahí se genera cada ocasión en que llueve más o menos de forma importante. Quizá piensan que a ellos no les va a pasar, que sí la “libran”, pero la realidad es muy diferente y los conductores no aprenden a calcular los riesgos que enfrentan.
Insistimos, si no tienen dinero para invertir en drenaje pluvial o no quieren hacerlo por alguna razón, ¿qué les cuesta prevenir? No se trata de inventar el hilo negro, desde hace años que existen los mapas de riesgo y los puntos conflictivos señalados en ellos no son tantos como para que no se puedan realizar operativos que salven vidas.
A menos que eso no les importe a los gobernantes.