Como comentamos en nuestro anterior colaboración, los problemas para Adrián con respecto a su posible, casi segura, candidatura por la coalición PRI-AN provienen de su propio partido, dentro del cual algunas fuerzas intentan sabotear sus acuerdos con el blanquiazul, tratando de que no se entregue la candidatura de Monterrey a ese partido.
Adrián, en ese sentido, está no solamente buscando una candidatura, sino el liderazgo al interior del PRI, el cual se disputa con Francisco Cienfuegos luego de que Rodrigo Medina se retirara de la política partidista activa.
Es precisamente en ese punto en el cual se encuentra la mayor resistencia para Adrián y su grupo, ya que tanto Cienfuegos como algunos grupos menores se encuentran en la disputa de quién se queda con lo que queda del tricolor en el estado. Aunque también existen fuerzas nacionales, fuera de su partido, que no desean verlo como candidato a la gubernatura, lo cual puede ser un obstáculo mayor para sus aspiraciones, sobre todo cuando la oposición a estas proviene del partido mayoritario en el país.
Adrián es un político relativamente joven, que bien puede dejar pasar seis años para buscar el logro de su sueño dentro de un sexenio, en el 2033, en condiciones que pudieran ser mejores para él y su grupo, por lo cual pudiera optar por reelegirse un periodo más al frente de la alcaldía regia y después buscar algún puesto en el legislativo para mantenerse vigente, mientras logra liderar las diferentes corrientes del PRI.
Por supuesto que no es una decisión sencilla de tomar, principalmente porque el objetivo de la gubernatura parece tan al alcance de la mano que resulta difícil decir que no, aunque seguramente los asesores de Adrián saben que quizá no sea tan sencillo triunfar en las elecciones del próximo año, entre otras razones porque, en lo local, algunos liderazgos del PAN no se encuentran tan convencidos de ir con él como abanderado, lo que podría derivar en un rechazo de algún sector de ese partido, limitando su alcance por lo que respecta a los votos necesarios para alcanzar el triunfo, y en lo nacional hay quienes buscan descarrilarlo.
El alcalde regio tiene que evaluar muy bien sus opciones, sus oportunidades, fortalezas y debilidades, de otra forma pudiera llevarse un desengaño mayúsculo, que lo puede llevar a un retiro político mucho antes de lo que él desea.
Las condiciones, aunque aparentemente decididas, ya que sin duda alguna Adrián es la figura más destacada de la posible coalición PRI-PAN, podrían ser engañosas, en el ámbito nacional, tanto al exterior de su partido, como al interior de él, pudieran verlo con recelo porque un triunfo de su parte lo convertiría en serio aspirante a un puesto mayor en el 2030, algo que no sería bien visto en distintos sectores, condiciones que pueden cambiar drásticamente en seis años.
La política es de tiempos y circunstancias, y las decisiones se deben tomar en el momento adecuado, vamos a ver de qué está hecho Adrián y ya sabremos si las que él tome lo llevan a alcanzar sus objetivos, a menos de que el espejismo del 2030 sea tan deslumbrante como para otros.