Una ciudad no se construye únicamente con calles, edificios y grandes proyectos. También se construye con encuentros, experiencias y momentos que nos permiten sentir que formamos parte de una comunidad.
Eso ocurrió hace unas semanas en Parque Centro, cuando más de 500 personas se reunieron para disfrutar de la Orquesta Filarmónica del Desierto de Coahuila.
Familias enteras llegaron con sus mantas y sillas de jardin; los niños jugaron al aire libre y la música convirtió una tarde cualquiera en un momento para recordar.
Por eso emociona saber que la Orquesta regresará el próximo 4 de octubre, esta vez con canciones y música al ritmo de México para disfrutar en familia.
No se trata solamente de repetir un concierto, sino de continuar creando espacios accesibles para todos, donde la cultura salga de los recintos tradicionales y forme parte de nuestra vida cotidiana.
Los espacios cobran verdadero sentido cuando las personas los hacen suyos.
Cuando sirven para convivir, encontrarnos y compartir.
Porque hacer ciudad también significa crear comunidad, fortalecer vinculos y celebrar juntos aquello que nos une.