En estos días se ha comentado la posibilidad de que varios personajes del llamado grupo Tabasco colaboren con las autoridades estadounidenses como testigos protegidos para evitar ser detenidos y gozar de su dinero.
Los rumores me recordaron un famoso libro convertido posteriormente en telenovela el cual se titula “El cartel de los sapos”. El título alude a que quienes pertenecen a ese “cartel” llegaban a los EU a “cantar”.
En el libro, los reclutados deben pagar una cuota para poder pertenecer al exclusivo grupo y aquellos que fungían como contactos con las autoridades norteamericanas eran los beneficiarios.
No es el caso actual, tampoco sabemos si efectivamente hay personas que están por negociar con el sistema de justicia estadounidense, lo que nos interesa es tratar de entender cuáles son las condiciones que hacen que estas versiones sean más o menos creíbles.
En principio nos encontramos con una organización, Morena, que se formó con elementos muy dispares, desde políticos profesionales, algunos de la izquierda tradicional, otros provenientes de partidos políticos en los cuales ya no vieron perspectiva de avance y algunos más que simplemente vieron la oportunidad de medrar.
El punto de unión de todos ellos era una persona y no la organización. Obviamente me refiero a Andrés Manuel López Obrador, quien era el eje de Morena y quien acumuló el poder de tomar cualquier decisión dentro de ese partido-movimiento como acostumbran llamarlo.
Alejado del público ahora, AMLO se convierte en una especie de factótum etéreo del movimiento, al cual recurren todos sus integrantes cuando desean justificar una acción o una decisión, aclarando que no necesariamente es cierto que se le consulte todo lo que hacen los agremiados.
Esa postura de AMLO genera un vacío en el ejercicio del poder en Morena. Es cierto que la presidenta Claudia Sheinbaum tiene un gran poder en el gobierno, pero en este caso hablamos del partido, que no son necesariamente lo mismo, ni es igual, parafraseando la canción.
En ese vacío se presenta también junto a una falta de información propicia para los rumores y las teorías de la conspiración y hechos que pudieran no tener relación entre sí, son interpretados como parte de una realidad como la descrita por Umberto Eco en su libro “Número cero”.
Así, las muertes de varias personas, relacionadas con el usufructo de negocios que fueron relacionados con malos manejos o franca corrupción, en diferentes circunstancias pueden ser interpretadas como la forma en que el grupo involucrado está manejando los cabos sueltos y ello puede impulsar a otros involucrados a tomar decisiones fruto del pánico.
De ser así, pudiera presentarse un fenómeno muy similar al descrito en el libro mencionado antes.
Resulta obvio que este escenario no sería bueno para Morena ni para el gobierno. Vamos a esperar cómo evolucionan las cosas y a esperar su impacto en la vida nacional. Por supuesto que falta ver si es que se presenta.