El petr贸leo decide

Cuando el petr贸leo define las decisiones, el derecho suele quedar subordinado. El orden internacional pierde su fundamento y se convierte en una estructura gobernada por la imposici贸n.
08/01/2026

El debate internacional en torno a Nicol谩s Maduro ha sido conducido deliberadamente hacia una discusi贸n moral y personalista. Se enfatiza la naturaleza autoritaria de su gobierno, el deterioro democr谩tico venezolano y las denuncias penales en su contra. 

Estos elementos forman parte del contexto, pero no constituyen el n煤cleo del problema. El eje real del conflicto se sit煤a en la disputa por el control de un recurso estrat茅gico y en la redefinici贸n pr谩ctica de los l铆mites de la soberan铆a estatal en el sistema internacional contempor谩neo.

Venezuela vuelve a ocupar un lugar central en la agenda geopol铆tica por razones estructurales. Posee las mayores reservas probadas de petr贸leo del mundo en un momento en que la seguridad energ茅tica ha recuperado su car谩cter prioritario para las grandes potencias. 

La crisis econ贸mica, el colapso institucional y el aislamiento diplom谩tico del pa铆s han facilitado la construcci贸n de una narrativa que presenta la intervenci贸n externa como una medida correctiva y la presi贸n pol铆tica como una forma leg铆tima de tutela internacional.

En este contexto, la actuaci贸n de Donald Trump responde a una concepci贸n del poder basada en la disrupci贸n y la coerci贸n. Su estilo prescinde de los mecanismos tradicionales de negociaci贸n multilateral y reduce la complejidad de los conflictos a esquemas de imposici贸n directa. La imprevisibilidad opera como recurso estrat茅gico: genera incertidumbre, inhibe resistencias y desplaza el debate del plano jur铆dico al terreno de la fuerza efectiva.

La consecuencia inmediata de esta l贸gica es la relativizaci贸n del derecho internacional. La soberan铆a deja de entenderse como un principio inviolable y se transforma en una condici贸n sujeta a evaluaci贸n pol铆tica. 

El enjuiciamiento, la captura o la remoci贸n de un jefe de Estado extranjero se presentan como acciones excepcionales justificadas por razones superiores, cuando en realidad responden a una correlaci贸n asim茅trica de poder. 

Este desplazamiento tiene implicaciones profundas: sin duda, lesiona el sistema de normas que regula la convivencia entre Estados y normaliza la intervenci贸n selectiva como instrumento de pol铆tica exterior.

Las reacciones de la comunidad internacional reflejan esa fragilidad. Las potencias europeas han emitido llamados a la prudencia sin capacidad real de incidencia. Am茅rica Latina muestra una divisi贸n marcada entre la cautela diplom谩tica y el silencio estrat茅gico. 

Los organismos multilaterales, dise帽ados para contener este tipo de escenarios, exhiben l铆mites evidentes frente a decisiones unilaterales de actores dominantes. El orden internacional aparece as铆 debilitado, condicionado por intereses energ茅ticos y por la voluntad de quienes tienen capacidad de imponerlos.

M茅xico se encuentra en una posici贸n particularmente delicada. Su pol铆tica exterior ha sostenido hist贸ricamente el principio de no intervenci贸n como eje normativo. Sin embargo, enfrenta presiones directas de Estados Unidos en materias que van desde la migraci贸n hasta la seguridad y la energ铆a. La relaci贸n bilateral se desarrolla bajo una l贸gica de condicionamientos expl铆citos, donde la amenaza sustituye al acuerdo y la fuerza simb贸lica busca disciplinar conductas estatales.

Aceptar este marco implica asumir que el poder puede situarse por encima del derecho sin consecuencias sist茅micas. El problema excede a Maduro y desborda el caso venezolano. Lo que est谩 en juego es la vigencia misma de la soberan铆a como l铆mite efectivo frente a la intervenci贸n externa. Cuando ese l铆mite se debilita, ning煤n Estado queda exento de ser considerado prescindible si sus recursos resultan estrat茅gicos.

La experiencia hist贸rica es clara. Las intervenciones motivadas por intereses energ茅ticos rara vez producen estabilidad duradera. Modifican equilibrios de poder, transfieren control sobre recursos y profundizan la dependencia de los pa铆ses intervenidos. Los costos recaen de manera sistem谩tica sobre las sociedades locales, mientras las decisiones se toman fuera de su 谩mbito pol铆tico.

La estrategia de Trump apuesta a la confusi贸n como mecanismo de control. 

Convierte la pol铆tica internacional en un escenario de presi贸n constante donde la previsibilidad se interpreta como debilidad. Frente a ello, la defensa del derecho internacional no constituye una adhesi贸n ideol贸gica ni una validaci贸n de gobiernos cuestionados. Es una condici贸n m铆nima para preservar reglas comunes en un entorno global cada vez m谩s inclinado a resolver disputas mediante la fuerza.

La soberan铆a no se administra ni se concede. Se respeta o se vulnera. Cuando el petr贸leo define las decisiones, el derecho suele quedar subordinado. Y cuando esa subordinaci贸n se normaliza, el orden internacional pierde su fundamento y se convierte en una estructura gobernada por la imposici贸n. 

En ese escenario, la estabilidad es siempre provisional y la justicia, inevitablemente, tard铆a.

hegm71@gmail.com



H脡CTOR GUERRERO es periodista director de @politicamx @TiempoReal_mx y @losfuertes.mx.

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