Al concluir este 2025 habremos transitado ya por el primer cuarto del siglo XXI, el primero del tercer milenio de nuestra era. Pese a ese transcurso del tiempo, en Nuevo León no se aprecia que nos estemos preparando para lo que pueda ofrecer ese nuevo horizonte de la humanidad y de la economÃa.
A estas alturas del último siglo del segundo milenio, el siglo XX, nuestro estado ya se perfilaba como un puntero en la economÃa del paÃs, que en ese momento lo de avanzada era la industria, lo que hoy conocemos como el sector secundario de la economÃa.
Gracias a la visión de los empresarios que impulsaron esa economÃa, Nuevo León se convirtió en uno de los estados más poderosos en el ámbito empresarial y de alguna u otra forma, de los que marcaban la pauta en el plano nacional.
CervecerÃa y Fundidora fueron en su momento ejemplo de lo nuevo de la economÃa del paÃs, lo que, insistimos, catapultó a nuestro estado a la vanguardia económica nacional y permitió el nacimiento de grupos industriales como Alfa o Vitro y empresas en el ámbito de las finanzas que marcaron la pauta.
No vemos en el horizonte actual los equivalentes de aquellas empresas y grupos empresariales, como tampoco se aprecia la infraestructura necesaria para impulsar su nacimiento. Hay, es cierto, algunos intentos de ingresar en la economÃa moderna, la que está montada en la tecnologÃa de la información y que tiene que ver más que todo con el sector terciario de la economÃa, es decir, con los servicios.
Quizá serÃa momento de que los ciudadanos nos planteáramos la posibilidad de impulsar a la gubernatura del estado a alguien con visión empresarial de futuro, que entienda las necesidades de infraestructura que requiere el futuro que deseamos, en caso de que estemos decididos a continuar a la vanguardia económica del paÃs.
Pensar, por qué no, en convertirnos en el Clúster aeroportuario que requiere el paÃs, en sede de empresas de alta tecnologÃa que generan empleos de calidad, en plantearnos el desarrollo que requerimos como entidad federativa para los próximos 100 o más años.
Hablamos de impulsar grandes proyectos para resolver en definitiva el problema del agua en la entidad, de establecer la infraestructura necesaria para que se puedan instalar empresas dedicadas al manejo de datos, a la creación de los chips que se requieren para la tecnologÃa que se perfila para el futuro.
Sabemos que hay algunos empresarios que ya se encuentran trabajando para ello, que ya están tratando de reconvertir sus empresas en entidades modernas y dedicadas a la economÃa de servicios aprovechando su infraestructura actual.
Pero la realidad es que también requerimos de polÃticos que entiendan ese horizonte empresarial que es, al final de cuentas, el que puede ofrecer a los ciudadanos las condiciones necesarias para una vida mejor, para una vida digna.
No es tarea fácil, ni siquiera el ponerse de acuerdo en lo que se requiere, menos en el entorno actual en que los cambios ocurren con velocidad de vértigo. Pero podemos empezar impulsando en 2027 a alguien que entienda lo que se requiere para alcanzar el futuro. No desperdiciemos más tiempo.